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El ajuste impacta también en los sueldos de menor poder adquisitivo

En 2010 la ANSeS pagaba el salario familiar a los padres de casi 4 millones de chicos y ahora sólo a 2,6 millones.

Más trabajadores pueden perjudicarse en el cobro del salario familiar y demás asignaciones familiares, un dato clave a tener en cuenta en las negociaciones salariales que están en juego en estas paritarias. Eso se debe a que el Gobierno no actualizó las escalas y los montos de los beneficios.

Por ejemplo, un trabajador que gana $ 6.000 por mes, y recibe un aumento del 20%, pasaría a cobrar $ 7.200. Y entonces deja de percibir el salario familiar por su hijo. Tendría una doble pérdida porque el aumento nominal de su sueldo es inferior a la inflación y pierde el derecho a cobrar asignaciones familiares.

Un matrimonio en el que ambos trabajan y ganan $5.500, si reciben también un 20% de aumento, sus ingresos subirían a $6.600. En ese caso, el salario familiar se reduce de $ 160 a $ 90. En el caso de los padres de hijos discapacitados la pérdida del beneficio es mayor.

Estos dos ejemplos muestran que no solo los asalariados alcanzados por Ganancias podrían tener una reducción adicional en sus salarios por la “insuficiente” suba del minino no imponible. También los trabajadores de bajos salarios, con hijos menores de edad, perderían de cobrar el salario familiar o cobrarían menos porque el Gobierno no ajustó los topes y montos de los beneficios.

Fuente: Diario Clarín

Para los trabajadores formales, el régimen de asignaciones familiares viene en permanente declinación. En marzo de 2010, la ANSeS pagó el salario familiar a los padres de 3.997.700 de chicos.

El último dato oficial (junio de 2012) indica que se pagaron 2,6 millones.

En tanto, los padres de otro millón de chicos pasaron a cobrar menos, y muchos trabajadores que consiguieron trabajo directamente nunca lo percibieron.

Esto fue consecuencia de que el Gobierno actualizó menos que la inflación el tope y las escalas salariales a partir de las cuales se cobra menos o se dejan de cobrar esos beneficios. Este proceso de achique de las asignaciones familiares que cobran los padres que se desempeñan “en blanco” arranca en 2005. En octubre de 2012, el Gobierno introdujo un cambio que lo agravó: ajustó las escalas menos que la inflación y si bien amplió el tope a $ 14.000 por grupo familiar, puso la condición de que ninguno de los padres puede cobrar más de $ 7.000 para tener derecho al cobro del beneficio.

En el último informe, y en relación a las asignaciones familiares, el Estudio Bein reconoce que hay una caída en las prestaciones a los empleados formales “dada la desactualización que persiste en las escalas para aplicar al beneficio. Adicionalmente, el cambio en el esquema implementado en 2012, donde acceden al sistema en función del ingreso familiar y no personal, generó un ahorro adicional”. (al Gobierno en detrimento de los trabajadores).

El régimen de asignaciones familiares no se financia con impuestos generales sino con una contribución patronal sobre los salarios de todos los trabajadores, tengan o no hijos a cargo. Es administrada por la ANSeS que abona los beneficios. Y las 3,5 millones de Asignaciones Universal por Hijo (AUH) se hace con los intereses del Fondo de Garantía de la ANSeS. Pero en la práctica se financia con la caída de los beneficios de los trabajadores formales.


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