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Advierten que el 44% de niñes y adolescentes en Salta tienen problemas de malnutrición

Advierten que el 44% de niñes y adolescentes en Salta tienen problemas de malnutrición

Desde ISEPCi, Federico Maigua remarcó la necesidad de endurecer los controles a los formadores de precios para frenar la inflación y sus consecuencias en la malnutrición de la población, que crece de manera alarmante.

Federico Maigua, director de Economía y Hábitat del ISEPCi- Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana-, analizó las consecuencias del proceso inflacionario en la canasta básica y la malnutrición de la población.

Maigua recordó que desde el ISEPCi se llevó adelante un relevamiento entre diciembre y febrero de este año en 100 merenderos, comedores y ollas populares, sobre 2600 niñes y adolescentes, entre quienes se detectó un 44% de malnutrición, la mayoría con sobrepeso y algunos con bajo peso. “Por supuesto, responde a la alimentación que tienen”, remarcó.

“Responde, por un lado, al proceso inflacionario que estamos viviendo que hace que caiga precipitadamente el poder adquisitivo de la gente”, subrayó el director del instituto remarcando que “el año pasado, el rubro que más aumentó fue el de verdulería, frutas y verduras aumentaron un 105% en la canasta básica de alimentos”. “Eso, por un lado, responde a porqué la gente empezó a cambiar la alimentación casi abruptamente en un año de cuarentena, donde mucha gente perdió el trabajo y se daba vuelta con lo que tenía”, dijo.

En este sentido, sostuvo que “al ser tan caros los productos de estos rubros y ser mucho más económicos un paquete de arroz o de fideo, es la manera en que se fue cambiando la alimentación. Indefectiblemente, eso repercutió en la malnutrición de niños, niñas y adolescentes”.

Además, aclaró que esta situación se evidencia “tanto en los merenderos y comedores que son autogestionados, como aquellos que reciben mercadería por parte del Estado”. Sin embargo, destacó: “Hemos podido observar es un cambio en esa metodología con convenios de refuerzo alimentario que vienen directamente desde el gobierno nacional, donde hay merenderos y comedores que reciben recursos económicos para que ellos compren la mercadería. De esa manera, se puede modificar un poco a favor de la nutrición. Pero, sino, la mayoría que recibe mercadería recibe la más barata, la que más rinde y que no es la más adecuada para los niños y niñas que están en crecimiento”.

Por otra parte, advirtió que la demanda hacia merenderos y comedores aumentó significativamente ya que ahora reciben a familias completas, aunque recordó que esta situación comenzó a generarse desde el gobierno anterior. “Esa situación se vive incluso antes de la pandemia. Durante el gobierno de Mauricio Macri se incrementó, en el primer año del gobierno de Macri, un 40% de merenderos y comedores, después aparecieron también las ollas populares y no era solamente a las infancias que atendían estos centros, sino también a los adultos mayores y después a familias enteras”, aseveró.

Igualmente, señaló que la crisis se agravó durante 2020 como consecuencia de la pandemia, y graficó: “El año pasado fue un desastre social y económico el que se vio en los barrios con la cuarentena estricta instalada en todos lados, obviamente, como método de resguardo con el cual nosotros estuvimos de acuerdo. Eso generó que muchas familias de sectores medios se tuvieran que volcar a ollas populares o a merenderos porque, directamente, no les alcanzaba la plata para llegar a fin de mes. Ni siquiera para cubrir la canasta básica de alimentos. Eso trabajo como consecuencia la llegada de familias de sectores medios a estos centros de asistencia alimentaria”.

En lo que refiere al consumo de carnes, lácteos y productos de almacén en general, explicó que, tras la caída en el consumo de frutas y verduras, que ocupa el primer, se ubica la carne seguido del rubro almacén. “Este año, tanto almacén como carnicería son los que más aumentaron. El de verdulería empezó a bajar, pero por una cuestión estacional, más que nada”, señaló.

Además, remarcó que los cortes de carne más económicos sufrieron también los aumentos ya que, a diferencia de otros tiempos, se les traslada también los aumentos, ya no solo a los cortes más caros. “Eso provocó que se consuma menos carne, inclusive el pollo que aumentó un 27% en lo que va del año”, indicó Maigua insistiendo respecto a lo que fue motivando el cambio en la alimentación de la población. En tanto, sobre el rubro almacén, indicó que se mantiene la tendencia a optar por segundas y terceras marcas.

Consultado sobre los índices inflacionarios, señaló que “con respecto a los datos del gobierno, el IPC- Índice de Precios al Consumo- es el que aumentó un 4,8%, pero la canasta básica de alimentos en marzo en Salta tuvo un 6,57% de aumento”, casi 3 puntos arriba de la media nacional. “El rubro alimentos siempre aumenta más que el resto de los rubros del IPC”, añadió el director del organismo.

Así las cosas, frente a los cuestionamientos que surgen sobre los sectores menos favorecidos, analizó: “Hay gente que consumirá más cerveza que lácteos, pero no es la mayoría de la población. Estamos viendo ollas populares que desde el año pasado y hasta ahora no han mermado el caudal de gente y tampoco se han cerrado. Las ollas populares aparecen espontáneamente porque hay una necesidad muy fuerte y, si la situación económica y social hubiese mejorado considerablemente este año esas ollas populares tendrían que haber desaparecido. Sin embargo, se mantienen, se sostienen, y las colas son interminables de gente que va a buscar un plato de comida una, dos o tres veces a la semana a estos lugares. Lo mismo sucede con ciertos merenderos y comedores. Me parece que hay cierto prejuicio en esto de apuntar a quien compra cerveza y no compra leche, me parece que no viene por ahí. Hay un 44% de niños, niñas y adolescentes que están sufriendo una mal nutrición y no viene por ese lado”.

Control para frenar la inflación

“En lo que va del año tenemos una inflación acumulada en alimentos del 20%, o sea que es altísimo. Vivimos un proceso inflacionario elevado, extraordinario si lo comparamos con países de la región que tiene un 2% anual, un 0,7% anual, un 4% anual, y nosotros entre un 40 y un 50% anual de inflación”, advirtió Maigua resaltando que “la inflación es incontrolable en Argentina en la medida que el gobierno nacional no intervenga en un control de precios mucho más estricto que, por otro lado, trae aparejado una resistencia muy fuerte por parte de las empresas”.

En tal sentido, sostuvo: “Creo que el control tiene que ser más fuerte en los grandes proveedores, no en los comercios chicos de los barrios que, en la mayoría de los casos, es la única fuente de ingresos que tienen y no les conviene especular con la venta de mercadería. La especulación viene más bien por los grandes formadores de precios, los especuladores. Eso es lo que después se traslada al precio minorista”.

Para Maigua, “hay que hacer un estudio fuerte sobre toda la cadena de producción y de comercialización y así intervenir de manera fuerte, con un control mucho más estricto”. “Creo que los programas de Precios Cuidados y Precios Máximos son solamente paliativos y no generan un impacto positivo en el bolsillo de la gente. Creo que tiene que venir por otro lado el control”, subrayó.

Apuntó así contra los grandes formadores de precios como los responsables del proceso inflacionario extraordinario del país afirmando que “se han enriquecido extraordinariamente el año pasado”. “Cómo se explica que, de manera tan abrupta, bajó el poder adquisitivo y la inflación aumentó de esa manera. Hay dos sectores bien identificados, uno son los que producen los alimentos, que son los grandes formadores de precios, las grandes fábricas ubicadas, más que nada, en el centro del país. Por otro lado, están los que proveen de insumos para esta producción que son, a su vez, exportadores de materias primas”, explicó.

En tal sentido, indicó: “El año pasado, con el aumento del precio del dólar, estas empresas que exportan y que proveen de insumos al mercado interno se han enriquecido extraordinariamente con el aumento del dólar. Ellos acomodan un poco el precio al mercado interno como para obtener las mismas ganancias o aproximarse a las ganancias que obtienen exportando esa materia prima. Entonces, aumenta el dólar, ellos obtienen ganancias de afuera, pero consideran que perderían en el mercado interno si no aumentan los precios también. Ahí comienza el proceso inflacionario de los productos que nosotros consumimos después como alimentos en el hogar. Aumenta el precio de insumos al mercado interno y en la fábrica también se aumenta el precio. Después el flete, con el aumento de combustibles, y así. Es toda una cadena que después determinamos pagando todos”.

“Así la inflación se vuelve incontrolable y no tiene que ver estrictamente con la emisión monetaria. Porque eso es lo que dicen los grandes economistas de la ortodoxia”, continuó remarcando que “en alguna medida tiene alguna influencia, pero no es toda”.

Así las cosas, frente a la posibilidad de restringir las exportaciones como una medida de control, opinó: “No creo que le convenga al gobierno porque si se limita la exportación de carne se reduciría la recaudación del Estado, creo que es más que nada una amenaza. Pero algo se tiene que hacer”.

Fuente: Hora 7 radial – FM Noticias 88.1 MHz.


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