Un cambio que busca contener la escalada de violencia narco | Salta Entre Líneas
Image Image Image Image Image Image Image Image Image Image
Scroll to top

Top

No Comments

Un cambio que busca contener la escalada de violencia narco

Un cambio que busca contener la escalada de violencia narco

Cercana a Berni, la nueva ministra se especializó en la recuperación de sociedades golpeadas.no al narcotrafico

El jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, anticipó un cambio de enfoque en la lucha contra las drogas con la designación del sacerdote Juan Carlos Molina en la Sedronar. Y en esa línea también habrá que analizar el nombramiento de María Cecilia Rodríguez como ministra de Seguridad. Capitanich no explicó cuál sería la nueva forma de encarar el tráfico de drogas, pero la elección de Molina y de Rodríguez apunta a fortificar los trabajos de prevención en barrios de emergencia.

Funcionarios de Santa Fe, Misiones y Salta, al menos, reclamaron a la Casa Rosada una mayor atención al narcomenudeo por ser foco de crímenes en sus calles. Los sicarios y las ejecuciones aparecen sólo en el comercio minorista. Contener esa escalada de violencia parece ser la prioridad oficial al elegir los perfiles de Rodríguez y de Molina, formados en las políticas de trabajo comunitario de Desarrollo Social. Es una forma de aceptar que los narcos ya disputan territorios al Estado.

Para esa nueva etapa no resultaría positiva la burocrática pesadez de movimientos del hasta ayer ministro Arturo Puricelli, diferente de la propuesta corporal de Sergio Berni. El secretario de Seguridad se apoya en la imagen de permanente movimiento. Disfruta de ese mando táctico y difícilmente vea con agrado anclarse a la rutina protocolar que roba horas a los ministros. Por eso Berni seguirá como el hombre fuerte de la seguridad, pero en un segundo escalón, al imponer a una aliada como ministra.

Rodríguez trabajó con Berni en Desarrollo Social luego de sumar experiencia en misiones de paz de las Naciones Unidas. El secretario de Seguridad la llevó con su equipo cuando fue convocado para introducir un cambio en el ministerio de Nilda Garré. Tras la inundación en La Plata, la ahora designada ministra empezó a tener mayores responsabilidades. Fue trasladada al Ministerio de Defensa como brazo ejecutivo de Berni.

En medio de la caótica asistencia a los inundados platenses, Berni dio órdenes a todos más por personalidad que por ubicación en el organigrama del Estado. Luego de esa experiencia decidió arrebatar el Sistema Federal de Emergencias al Ministerio del Interior y reactivar ese núcleo central de respuestas en catástrofes. Como médico-militar estaba al tanto de que ese esquema sólo podía funcionar si Defensa, Ejército y demás fuerzas entregan los medios de ayuda. Para asegurarse ese canal logró ubicar a Rodríguez en la Secretaría de Coordinación Militar de Asistencia en Emergencias, creada a pedido de Berni.

Los antecedentes profesionales de Rodríguez ayudaron a fortalecer esa área. Empezó a mediados de los 90 con su participación en los Cascos Blancos, apenas unos años después de que esta licenciada en Ciencias Políticas de la Universidad del Salvador ganase, en 1992, el prestigioso premio deportivo Olimpia de Plata por su desempeño en cestoball. No será aquí lugar para analizar viejos méritos deportivos de la ministra de Seguridad, pero resulta al menos una curiosidad que esa noche compartió el escenario de premiados con Daniel Scioli. A partir de ahora tendrán muchos temas para abrir un necesario diálogo.

Más allá de que Berni continuará con el control de los operativos tácticos contra el delito, Rodríguez no parece ser una mujer a la que deba enseñarse a moverse en el mundo de las fuerzas de seguridad. En el currículum difundido por el Gobierno aparece un primer acercamiento en 1995, como profesora de Sociedad y Estado en la Escuela Superior de Oficiales de Gendarmería Nacional.

Mantuvo durante varios años más su vínculo profesional y docente en la Gendarmería, y durante la crisis de 2000-2001 escuchó en forma directa las explicaciones de los principales comandantes. Si bien su perfil profesional señala a una especialista en reconstrucción de zonas golpeadas por la violencia, las charlas de jefes de Gendarmería en esos años de conmoción resultaban en la práctica verdaderas maestrías en seguridad pública.

En Kosovo, donde Gendarmería se ocupaba de la seguridad local, Rodríguez se introdujo en las misiones internacionales de consolidación de la paz y comenzó a trabajar para las Naciones Unidas. Hoy, en tándem con Berni, tiene por delante el desafío de recuperar las zonas ganadas por los narcos.

Fuente: La Nación