Silencio sobre Ragone | Salta Entre Líneas
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Silencio sobre Ragone

Silencio sobre Ragone

Por Andrés Gauffin

Perseguido políticamente por Roberto Romero y abandonado por la dirigencia del PJ, Miguel Ragone quedó expuesto y sólo aquel 11 de marzo de 1976.

Hacia 2013 algunos periodistas nos reuníamos con un par de abogados que se presentaban como querellantes en el juicio por el crimen del periodista Luciano Jaime, febrero de 1975.

Como el juicio incluía el asesinato de Eduardo Fronda –enero de 1975-, les pregunté si se habían hecho algunas investigaciones para determinar quién había “marcado” al canillita.

Porque no había duda que a Fronda lo había matado la policía. ¿Pero la misma policía había determinado que Fronda era su objetivo a eliminar? ¿O personajes civiles marcaban los objetivos de las fuerzas de seguridad?
Los abogados se miraron entre sí y guardaron silencio.

Ahora recordamos otro aniversario del asesinato de Miguel Ragone. Kirchneristas y El Tribuno coinciden en que el caso, en cuanto a las responsabilidades penales, está resuelto y que sólo quedaría por esclarecer dónde yace su cuerpo.

Según esa línea, el asesinato del ex gobernador fue decidido en algún comando de Inteligencia del Ejército y ejecutado por policías y militares locales. Esa fue, precisamente, la hipótesis triunfante en la causa que concluyó en el juicio de 2011.

Esa hipótesis, precisamente, deja de lado cualquier complicidad civil en el crimen de Ragone. En función de esa hipótesis se fueron incorporando las pruebas y los testimonios a la causa y al juicio mismo. Se incorporaron los hechos que probaban que el Ejército tenía a Ragone como objetivo y se dejó de lado, se silenciaron, los hechos que podían apuntar a la complicidad civil.

Siempre me pareció raro que un hombre que primero fue secretario de Ragone pero luego le dio la espalda y hasta aplaudió su intervención, diera testimonio en el juicio con el propósito de abonar la hipótesis de que el Ejército lo tenía como enemigo.

La gran cobertura que hizo El Tribuno del juicio de Ragone fue harto sospechosa. De ninguna manera el matutino se había comprometido, por fin, con los derechos humanos. Era que el juicio contribuía a borrar la tensa relación entre el empresario Roberto Romero y el gobernador Miguel Ragone.

Se hubiera podido tejer otra historia.

Roberto Romero, que había oficiado de liquidador del diario del Partido Justicialista tras el golpe contra Juan Perón, se lo quedó a fines de los 50, y en el 73, 74 y 75 alimentó desde sus páginas todas las campañas contra Ragone. Militarista, pro golpe de Estado, el propietario de El Tribuno tenía aceitados contactos con policías locales, entre ellos Joaquín Guil, quien podía utilizar las páginas de El Tribuno para sus operaciones de prensa.

No era adversario de Ragone, como se dijo en los juicios. Era su enemigo: utilizó todos sus medios para socavarle el poder político al gobernador. Sólo hay que leer El Tribuno de aquella época para enterarse. Cómo le publicaba las solicitadas feroces que lo acusaban de marxistas, entre ellos las de un tal Armando Caro Figueroa y sus socios políticos.

Ragone sufrió persecución política, sobre todo después de su intervención, cuando buscaba retomar su actividad política. Es decir, cuando pretendía reconquistar su poder político.

La noche del 8 de mayo de 1975 todo estaba preparado para el homenaje que habían organizado los adeptos de Ragone en el club Rivadavia, cuando se cumplían dos años de su asunción como gobernador. Era su relanzamiento a la arena política. Una bomba de madrugada destruyó las mesas y la vajilla que ya se había dispuesto.

Hay que ver la mala leche de El Tribuno para informar del atentado, en una crónica que apenas menciona a Ragone. “El estallido de una bomba causó daños en el club Rivadavia ayer”

Cuesta encontrar una sola voz del PJ solidarizándose con Ragone en esos días. El ex gobernador fue abandonado a su suerte por casi toda la dirigencia del partido, y una prueba de ello es que dos días después del atentado un conspicuo senador nacional, Armando Caro, habló del ex gobernador en el diario de Roberto Romero, pero no para solidarizarse, sino para criticarlo sin vergüenza por haberse “empecinado” en gobernar sin el respaldo del partido. ¿Nada sobre la bomba? No.

La persecución política llevada a cabo por Roberto Romero y la soledad en la que lo dejó la dirigencia del PJ no sólo le restaban posibilidades de ser elegido presidente del PJ Salta en los comicios que debían realizarse el domingo 14 de marzo. También facilitaron que un grupo de tareas lo secuestrara en la madrugada del 11 de marzo.

Lo secuestraron y lo mataron porque, entre otras cosas, había quedado sólo. Y si eso no está suficientemente claro, hay que ver la sesión del Senado Nacional del mismo 11 de marzo de 1976 que repudió el secuestro de Ragone y reclamó su pronta liberación: no asistieron ninguno de los senadores salteños, ni Armando Caro, ni Juan Carlos Cornejo, ni Florencio Elías.

Tampoco dijeron nada en las sesiones posteriores. ¿Cómo es posible?

Rebobino y termino. Sí, está claro que triunfó la “hipótesis” de que el crimen de Ragone sólo se explica por la responsabilidad penal de agentes de las fuerzas de seguridad. Ahora bien, las “hipótesis” no bajan del cielo, alguien las impone.

Hace un tiempo me encontré en el centro con un empleado del Poder Judicial, muy informado él, que me dijo que, al final, el juicio sobre Ragone terminó dándole la razón a Juan Carlos Romero que contribuyó con la causa mandando, como gobernador, imprimir un libro –“Ragone, mártir de la democracia”- para abonar la teoría de que en Salta éramos todos buenitos, pero los milicos de Buenos Aires mataron a Ragone.

Juan Carlos Romero impuso esa hipótesis.

Es cierto –como ha enseñado alguna vez el kirchnerismo- que tenemos que hablar de “dictadura cívico militar”, porque es impensable que los militares hubieran podido reprimir como lo hicieron y llevar adelante su programa económico sin la complicidad de civiles.

Pero entonces ¿porqué en Salta tenemos que conformarnos con una “dictadura militar”?

https://ensayos.com.ar/blog/2020/03/11/silencio-sobre-ragone/