Rosario de la Frontera: El crudo relato de un joven torturado | Salta Entre Líneas
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Rosario de la Frontera: El crudo relato de un joven torturado

Rosario de la Frontera: El crudo relato de un joven torturado

Éste es el crudo relato de Giuliano Battelino un joven trabajador de Rosario de la Frontera, torturado, violado en sus derechos y garantías constitucionales. Cuando la soberbia avanza a la cordura, sobrepasa a la ficción y se convierte en una terrible realidad, de esas que se parecen a una pesadilla, da miedo en cualquiera de los rincones de la sociedad y espera justo ahí sabiendo que de alguien será el próximo turno.

La siguiente es una historia, de esas tantas que te hacen sentir desprotegido por el Estado, vulnerable, en una instancia donde tu humanidad no vale nada y queda expuesta a merced de quien cree poseer la verdad más allá de la justicia.

Gustavo Orozco- expolicía y diputado olmedista-, según se sabe en las filas, tenía vuelo propio más allá de sus jefes. Con línea directa a Salta Capital, voló tan alto sin reconocer a eso de lo que es parte, la justicia, voló sin reconocer al juez. En muchos casos, él era el juez, pero es la justicia quien debe ejercer el último dictamen de los derechos constitucionales a los cuales debemos responder los ciudadanos.

Giuliano es hijo de una familia de clase media alta trabajadora, de Rosario de la Frontera, es a quién le tocó el próximo turno.

Giuliano, vos trabajas todos los días de tu vida, ¿en una panadería?

Trabajo en la panadería de mi papá todos los días.

A vos te pasó un hecho extraordinario en tu vida, que hasta el día de hoy no te pudiste olvidar. ¿Cómo fueron los hechos ese día que tú fuiste a disfrutar con tus amigos del festival en La Candelaria?

Bueno, esto me sucedió en La Candelaria. Era el festival que nosotros habíamos organizado para ir con un par de amigos y un par de amigas, que allá nos encontramos todos. Hasta el momento estaba todo bien, nosotros estábamos preparando para irnos a la finca de mi papá, para juntarnos ahí y habíamos salido un ratito antes del festival para comprar algo para comer y algo para tomar, cuando nosotros nos estábamos por ir se acerca, yo creo era un policía de civil, y le dice a uno de los changos…

¿Pero vos no estás seguro de sí era policía?

Era policía, era uno de ellos, pero estaba de civil. Le pregunta a uno de los changos en que había venido, con quién había venido y si lo podía acompañar, el chango le dice que sí, ningún problema, vamos nosotros acompañándolo al chico que era primo de una de mis amigas. Cuando le quieren meter preso, cuando lo quieren someter yo me acerco y le quería preguntar a uno de los policías porque se lo querían llevar, en una de esas uno de los policías me empuja y yo le terminó derramando la cerveza en el pantalón a Orozco, sin querer obviamente, todo fue un accidente. En ese momento no me han dejado decir ni mu, me han pegado un seco, me han tirado al piso, me han tenido ahí. Me han ahorcado, me han subido a la camioneta, me han hecho recagar y me han llevado a la comisaría. Una vez allí en la comisaría, cuando me bajan…

Cuando vos ibas en la camioneta, ¿de qué forma te pegaron? ‘¿Cuánto tiempo dura el trayecto desde ese lugar hasta la comisaría?

Y bueno, como comenzó todo, me metieron una piña en la cara, en la mejilla izquierda. Cuando me voltean uno me sostiene me ahorca y me mete en la camioneta y ahí es cuando me pegan en las costillas, me pegan en la cara. Yo estaba muy asustado en ese momento.

¿Con qué te pegaban?

Con golpes de puño y me decían ‘callate, quedate tranquilo, no digas nada’, y me llevaban haciéndome recagar y ahorcándome. No sé cuánto ha durado el trayecto que sigue, un momento horrible de mi vida que en verdad no se lo deseo a nadie. Llegando a la comisaría bajamos, el cana me suelta, me lleva adentro, que se yo. Me piden los datos todo eso, cuando se me acerca Orozco y me dice ‘cómo me vas a voltear cerveza vos’, y bueno le digo yo ‘disculpa, ha sido sin querer’. No sabía qué decir hermano, estaba en shock, no sabía qué hacer, qué cagada que me han pegado ese día.

Cuando te pegan, ¿él (Orozco), estaba presente?

Claro él estaba ahí. Yo me sentía mal, no sabía ni qué decir así que yo en ese momento estaba en shock y me quedo en el molde no he dicho nada he dejado pasar ese momento quería olvidarme de ese momento.

Luego de ese momento, ¿en qué instante decidís contarle a alguien de lo sucedido?

Al día siguiente, charlando con un amigo muy cercano a mí, un hermano más. Le cuento cómo fue el tema y él me dice ‘Man vos no sos el que estás mal, los que están mal son los canas, ¿por qué no vas y lo denuncias?’. Yo le dije ‘no, yo tengo miedo ¿entendés? No sé cómo explicarte ahora, lo que siento es una barbaridad a mí me han tratado como si fuera un animal’. Después mi amigo va y le cuenta a mi hermana, después mi hermana me llama llorando y que lo denuncie, ahí es cuando ella lo llama a mi viejo y mi papá me dice que no sea tan pelotudo, que esto no puede quedar así, pero ya había pasado un día del hecho. ‘Vamos a hacer la denuncia con todos los datos’, me dijo. Hice la denuncia en la terminal nueva, en el juzgado que hay ahí.

¿Cuándo te tenés que presentar a testificar que sucede?

No, yo no me quise presentar a testificar y dejé ahí todo como estaba.

¿Cuántos llamados te hicieron para que te presentes a testificar?

No ninguno, yo que sepa ninguno. Legalmente a mí no me notificaron nada, yo voy hago la denuncia, me la toman por escrito y me piden que vuelva para poder hacer el correspondiente testimonio y yo no quise ir.

¿Te pidieron que vuelvas al otro día o en qué momento?

Yo hice la denuncia, la hicieron por escrito y me dijeron de que estaban haciendo todos los papeles y que después vuelva para aclarar todo, que vuelva con todas las personas que estaban en el hecho.

Vos tenías que llevar las personas, ¿la justicia no los tenía que llamar, sino que vos tenías que llevar los testigos?

Me pidieron que sí. Imagino que la denuncia debería estar todavía, nunca me llamaron.

En ese momento en sí, en el cual te pegan, Orozco ¿en qué lugar estaba? Vos decís me subieron a la camioneta, él ¿dónde estaba? Dos pasos, tres pasos, 5 metros…

A la par mía, cuando yo le tiró la cerveza la piña es al instante. Una vez que me meten la piña me voltean quedó tonto, pero él estaba al frente mío. Como te digo, yo sin querer le derrame la cerveza en el pantalón lo que consiguió a la cagada que me pegaron.

¿Cuál es el sentimiento más profundo que tenés con respecto de lo que pasó?

Esto no se lo pueden hacer a nadie hermano, lo que me han hecho a mí no se lo pueden hacer a nadie. Ni que fuera un asesino, me acerqué a preguntar nada más, qué hijo de puta y no me quiero imaginar a la gente que se lo ha hecho. Estoy indignado, o sea no te puedo explicar lo que siento estoy indignado, molesto y encima una persona como él se presenta- como candidato a Diputado)-. No amigo, esto está todo mal, aquí está todo mal hecho.

Fuente: Diario Rosario de la Frontera