Reynoso desde la cárcel federal de Güemes: “Siento que estoy siendo perseguido jurídicamente” | Salta Entre Líneas
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Reynoso desde la cárcel federal de Güemes: “Siento que estoy siendo perseguido jurídicamente”

Reynoso desde la cárcel federal de Güemes: “Siento que estoy siendo perseguido jurídicamente”

Desde la cárcel federal de General Güemes, el ex juez Federal Raúl Reynoso confirmó la primera muerte por covid en el penal e insistió con su pedido por el arresto domiciliario.

El ex magistrado aseguró que la versión de que habría un interno fallecido por covid comenzó a circular antes de ayer y ya habría sido verificada oficialmente. Además, señaló que las personas mayores y quienes padecen problemas de salud, entre ellos él, ya fueron incluidos en un listado de personas de riesgo.

En este sentido, recordó que desde hace más de un mes solicitó la prisión domiciliaria. “Sé que hay trámites que se están realizando, yo estoy siendo asistido por el Defensor Oficial Federal de Jujuy, el doctor Matías Gutiérrez Perea. Él informa a mis familiares del avance de nuestro pedido.

De todas maneras, creo haber anticipado hace un mes atrás que, viendo la información de los diferentes medios y el crecimiento de la cantidad de contagios y decesos, y ayer con récord de más de 17 mil contagiados en el país y más de 40 muertos, y que los infectólogos decían que ahora el problema está en el interior del país, sobre todo en las provincias del norte como Salta, Jujuy y Tucumán, siendo notorio y público, no se necesitaba ser un especialista para darse cuenta del problema”, dijo al respecto.

Consideró así que lo más grave es la situación de hacinamiento que se vive en el penal y remarcó: “Hasta hace casi dos años atrás, o tres años, era una cárcel modelo, en el sentido de que había un preso por celda. Ahora estamos todos amontonados. Yo estoy alojado en un sector que se llama anexo, pabellón D, y donde tendría que haber solamente ocho internos hay exactamente el doble porque estamos en cada celda de a dos, lo cual no era la planificación originaria”.

“Me acuerdo cuando el ministro- Horacio- Rosatti, el actual Ministro de la Corte Suprema, había llevado los planos a Orán, cuando yo me desempeñaba como juez federal y él me mostró los planos de esta cárcel. Ahora hay superpoblación carcelaria y ese hacinamiento de internos multiplica las posibilidades de contagio y más con alto riesgo para la salud o la vida, como en este caso que ya tenemos un fallecido”, sostuvo Reynoso.

Recordó también que el artículo 18 de la Constitución Nacional “dice que es para custodia la calidad del interno, no para mortificar, incluso hace responsables a los funcionarios y magistrados que permitan esas medidas”, haciendo hincapié en los tratados internacionales a los que adhiere el país en este marco “porque la cárcel no es para castigo sino para custodia y para resocializar, para que la persona que se ha equivocado luego se reinserte correctamente en la sociedad”.

No obstante, sobre las respuestas obtenidas dijo: “Se apeló a dos argumentos que demostré en el expediente que son totalmente falsos. El primer argumento fue una tentativa de fuga que nunca existió. No hay ningún dato objetivo de que yo me haya querido fugar, ni antes, hace cinco años atrás cuando empezó el ataque judicial y mediático, de cierto sector del periodismo, donde ya quedé condenado con anticipación al juicio.

El segundo argumento fue que el fiscal dijo que no había pandemia en el norte o que en todo caso era muy baja y que ya iba a ser controlada.

Al respecto, enfatizó: “Evidentemente, o no estaba informado o su dictamen se aleja de la realidad y es más un capricho jurídico personal que el trabajo honorable que tiene que realizar un fiscal. A tal punto que uno de los jueces no compartió ese criterio, el doctor Santiago Federico Díaz votó a favor de la continuidad de mi prisión domiciliaria porque decía que la curva estaba en ascenso y que yo, encontrándome en un lugar hacinado obviamente se me exponía a mayores riesgos”.

“Gracias a Dios, hasta ahora el único pabellón que no estuvo aislado ni contagiado es el nuestro. Aunque nunca se hicieron tomas de radiografías, no se hicieron hisopados. Todo se maneja dentro de la calidad de emergencias que tiene le Servicio Penitenciario y que las autoridades nacionales las han establecido en tres años, o sea con todas esas carencias de infraestructura”, remarcó Reynoso señalando que los propios médicos y profesionales del Servicio Penitenciario contrajeron la enfermedad.

“Muchos del personal del Servicio Penitenciario no vienen a trabajar porque están aislados en sus domicilios particulares, por eso hay personal de acá que está totalmente recargado, tiene que hacer doble o triple guardia”, agregó y advirtió también que “ya estuvieron aislados los pabellones vecinos”, puntualmente 6 internos del pabellón C. “Están esperando que se abra la puerta para que ingrese el virus y yo, al ser diabético e insulinodependiente, hipertenso, con sobrepeso y otras dolencias, los médicos ya dijeron que puedo sufrir las consecuencias más graves de esta enfermedad”, expresó.

Cuestionó así que se dieron más de 68 prisiones domiciliarias mientras que, extraoficialmente, supo que de ellos solo 5 fueron regresados, entre ellos él. “Justamente de los casos más notorios que salían en los diarios”, dijo y mencionó entre ellos a Valdemar Loza, miembro del clan Loza, y Juan Antonio Aguilera, conocido como “el patrón del mal del norte”.

En este contexto, pidió que los magistrados “traten de aplicar la doctrina, la jurisprudencia actual”. “Hace 20 días, más o menos, la Convención Interamericana de Derechos Humanos emitió su opinión mediante sus resoluciones recomendando a todos los países de Latinoamérica que liberen las cárceles que estén con hacinamiento, con sobrepoblación. El artículo 75 inciso 22 de nuestra Constitución Nacional torna eso como obligatorio. Argentina se suscribió y firmó las convenciones internacionales, incluso el Pacto de San José de Costa Rica también ha dictado numerosos fallos. Hay una responsabilidad, no solamente de los magistrados y los funcionarios que permiten este tipo de situación, sino también una responsabilidad estadual, es decir, el gobierno argentino tiene que cumplir con los compromisos asumidos”, puntualizó el ex juez.

Y agregó: “Lo que pido es que en la próxima oportunidad cuando se tenga que resolver mi caso, que seguramente será inminente porque yo vengo haciendo peticiones desde hace tres meses atrás, que se tome en consideración toda esa doctrina y esa jurisprudencia, que a mí no me estarían haciendo ningún favor ni dándome un trato privilegiado”, recordando, además, su situación familiar ya que, mencionó: “Quienes nos conocen saben que yo tengo una esposa con enfermedades crónicas y discapacitantes que necesita la atención permanente de una persona. Nosotros tenemos en nuestro matrimonio cuatro hijos, tres mujeres que son totalmente independientes y solamente nuestro hijo adolescente de 20 años, que es el que está cuidando a mi esposa. Es decir que es una cuestión humanitaria”.

“Aparte, yo ya estuve 85 días con prisión domiciliaria, desde el 31 de marzo al 25 de junio d este año y nunca me asomé ni a la vereda- añadió Reynoso-. En los cuatro años y cinco meses que llevo preso tengo conducta ejemplar 10 y concepto, para la etapa que llevo, muy buena, de 7. O sea, mis calificaciones como preso son notas elevadas, nunca tuve ningún incidente, nada. Me parece que la aplicación del derecho, para la cual nos formamos los abogados y jueces, o los fiscales que son los que tiene que accionar, se tiene que aplicar con cordura y con mesura, y no por capricho para satisfacer terceros intereses oscuros”.

“Yo siento que estoy siendo perseguido jurídicamente”, expresó el ex magistrado para luego subrayar: “La prueba más evidente son los dos juicios que me hicieron. En los dos juicios que me hicieron, los grandes juicios, en los dos, diferentes tribunales dijeron ‘no hay prueba directa contra el Juez Reynoso’. En el primer juicio me condenaron a 13 años y en el segundo me absolvieron de todos los delitos. Empezaron con 45 delitos, a Cámara llegué con 11, y a juicio con 8 y me absolvieron de los 8. Las únicas pruebas que dicen que existen son indicios, indicio es que un dato conocido y hay que hacer una operación lógica mental para llegar a un dato por conocer. El indicio y las presunciones son las más débiles de las pruebas penales, cualquier abogado bien preparado lo sabe.

A mí me condenaron con eso, con la más débil de las pruebas penales, pero con una pena altísima como para decir ‘en Salta hay justicia’, ‘en Salta se combate a la corrupción’, ‘en Salta hay transparencia’, pero a costa de mi vida, de mi salud, y del sufrimiento de toda mi familia”.

“Una resolución ajustada a derecho, no pido más que eso que es lo que siempre traté de hacer yo en mi trabajo”, cerró.

Fuente: “Primero Salta” FM Capital