Ramos: El residuo patógeno que infectó a la salud | Salta Entre Líneas
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Ramos: El residuo patógeno que infectó a la salud

Ramos: El residuo patógeno que infectó a la salud

El decreto 1741 de 1998 permite el nacimiento de las empresas tercerizadas que hasta hoy  maneja Eduardo Abel Ramos.

En el año 2000 el fallecido Dr. Domingo Gómez, quien presidía Apsades, hablaba de la mala prestación de los servicios y los aprietes a los trabajadores.

Las empresas, en aquel entonces Trabasani, Todolimp y Cocirap, mostraban el gran dinero que embolsaban en perjuicio de los trabajadores y los pacientes. Una de las denuncias hablaba de la compra de insumos por parte de los hospitales, es decir que las empresas no reponían, ni cumplían con comprar lo que les correspondía  y obviamente, los empleados se quejaban de la falta de lavandina para llevar a cabo su trabajo.

Luego de 16 años lo único que cambio fue el nombre de la prestataria de estos servicios que de Trabasani, Todolimp y Cocirap, pasó a llamarse Fundación Trabajo y Solidaridad. Los reclamos siguen siendo los mismos, falta de insumos, esclavitud laboral, hospitales sucios, ropa de cama manchada y vieja, pérdidas de agua, etc.

Estos viejo nuevos reclamos hoy llevan una protesta de más de un mes, con empleados que se manifiestan pacíficamente en la puerta del hospital San Bernardo sufriendo todo tipo de agresiones por parte del diputado Ramos y su familia, sumado a un gobierno ausente que no responde.

Ayer (11 de noviembre) ante esta situación insostenible que se repite, Salta Entre Líneas se dirigió al nosocomio para hablar con el gerente, Dr. Hugo Sarmiento Villa, quien  no pudo  recibirnos  en ese momento lo que nos permitió recorrer el hospital.

Comenzamos la recorrida observando un gran operativo de seguridad, con guardias que le dicen a uno sí o no, por donde ir y empujando siempre para afuera, esto más que parecer medidas de control sanitario (como se informó la semana pasada), se asemejaba más a una restricción para que los ciudadanos no puedan ver en demasía la mugre y las roturas que dejan a diario las empresas de Eduardo Abel Ramos.

Esto nos llevó a la puerta principal donde se encuentra el reclamo de los trabajadores, pero ante la necesidad fisiológica consulté donde se encontraba el baño y si bien me precisaron que estaba a unos escasos metros de la puerta principal, lo descubrí por el olor que salía del mismo.  Al ingresar mis ojos se posaron en mingitorios inundados de pis, el piso mojado (¿agua o pis?), papeles en el piso por falta de tachos de basura y lavatorios sucios, al salir asqueado del sanitario (que de sano no tiene nada) un tubo fluorescente titilaba mostrando la situación terrorífica que viven miles de ciudadanos que como única opción ¿de salud? tienen el hospital público.

Al no poder recorrer el interior del edificio por esta seguridad extrema, decidimos hacer tiempo hasta que nos atienda el Gerente, ir a la caldera nueva que pronto se inaugurará y ver si podíamos pasar al sótano, por cierto muy linda la caldera nueva, pero el ingreso al sótano fue imposible.

Seguimos nuestro camino por el estacionamiento de autos y de repente comenzamos a ver la desaprensión de las empresas de Ramos y que la salud o que se enferme la gente les importa muy poco. En la puerta de la proveeduría encontramos bolsas negras de las que chorreaban sangre y sobre ellas dos gastos se alimentaban, (ver foto).  En eso apreció un guardia a preguntar qué hacíamos y nos pidió que nos identifiquemos, y como corresponde, porque no tenemos qué ocultar, nos identificamos.

Ya el asco era muy grande, baños detestables, bolsas con sangre en la entrada y salida de alimentos, pero no era todo.  Frente a la guardia, un depósito de basura a cielo abierto, un habitáculo cerrado sin techo que en la puerta tenía un cartel que rezaba “almacenamiento final de residuos peligrosos, corrosivos, inflamables, tóxicos, riesgo químico, solo personal autorizado”, al lado un portón abierto  y un perro muerto dentro de una bolsa que por suerte lo vimos nosotros y no un niño que podría andar pululando por la zona con riesgo de infectarse, y esto no es descabellado viendo que esta inmundicia a cielo abierto está frente a la guardia en donde muchas veces encontramos a menores acompañando a sus familiares que sufren una dolencia.  Sí, justo ahí, del mismo lado donde se encuentra la confitería, al lado de la capillita donde muchas personas se sientan a esperar.

A las arcadas nos dirigimos nuevamente hasta la gerencia, haciendo un parate en el estacionamiento de autos de la misma para ver nuevamente las fotos, no podíamos creer que en medio de la situación que se vive Ramos sea tan impune.  En ese momento un camioneta negra con dos personas en su interior miraban en actitud desafiante, no le dimos mayor importancia e ingresamos a hablar con el gerente del hospital San Bernardo, Hugo Sarmiento Villa, quien sí nos recibe y casi sin mediar palabras le mostramos las imágenes e inmediatamente llamó a personal de control que corroboró todo el material, ante lo cual, vía telefónica, impartió la orden “que multen al responsable”, sin nombrar que el responsable es el diputado y presidente de la Fundación Trabajo y Solidaridad, Eduardo Abel Ramos.

Luego le preguntamos al Gerente como seguía la cuestión de las amenazas y le comentamos la presencia de dos personas en una camioneta estacionados en el lugar de gerencia y nos dice: “El hijo de Ramos anda en una camioneta negra”.  ¿Es posible que mientras la policía dice buscar a Sebastián Ramos, este esté a solo unos metros de Hugo Sarmiento Villa? En la esquina de la gerencia hay una cámara de seguridad se podría chequear, pero parece una burla, y no, es la realidad. Vale aclarar que luego el Gerente del Hospital nos contó que los patoteros que lo amenazaron fueron a pedirle disculpas y que él las aceptó.

Por último y para mostrar todo, pedimos ingresar al sótano y el propio Sarmiento Villa nos llevó. Entramos por una escalera que da a la puerta del la proveeduría y como era de sospechar nos encontramos con caños rotos, algunos charcos de agua en el piso, viejas camillas  tiradas, equipos ya obsoletos, etc… pero como el ojos crítico siempre está latente vimos un portón que da justo a la caldera que el gobernador, Juan Manuel Urtubey, inaugurará próximamente y por esas casualidades todo está arreglado y muy bien pintado hasta ahí, pero pasando el portón están estos caños rotos, goteras de agua, en definitiva, nos encontramos con la oscuridad de la impunidad de Eduardo Abel Ramos.

Informe: Alejandro Ahuerma y Agustín Poma

Ver video:

Registro Fotográfico en orden con el relato

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