Por falta de oportunidades laborales,  jóvenes aborígenes sobreviven como bagalleros | Salta Entre Líneas
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Por falta de oportunidades laborales,  jóvenes aborígenes sobreviven como bagalleros

Por falta de oportunidades laborales,  jóvenes aborígenes sobreviven como bagalleros

Los jóvenes aborígenes pasan en sus espaldas entre 80 y 100 bolsas de harina por día para ganar 200 pesos en la frontera de Argentina con Bolivia,  entre las ciudades de Salvador Mazza y Pocitos. Para hacer diferencia en el cobro por bolsa por la devaluación del peso argentino cobran en moneda boliviana.

El trabajo es inhumano y describe la explotación del hombre por el hombre, en la actualidad. Las altas temperaturas deshidratan a los jóvenes,  que se desmayan y deben  ser trasladados al hospital de Salvador Mazza, donde luego de compensarlos pasan entre uno y dos días para recuperarse y volver al puente a bagallear.

Cristian Cesar Panda es un joven guaraní de 23 años, juntado y con una hija de meses, no tiene casa y vive en una tapera construida con sus manos en la Misión la Bendición,  ubicada a las afueras de la ciudad fronteriza de Salvador Mazza. No tiene servicios básicos para vivir dignamente,  como el agua potable.

Cristian trabaja descargando camiones con harina y mercadería que transporta en sus espalda desde la ciudad de Salvador Mazza a Pocitos, Bolivia, por lo que percibe entre 1,50 y 2 bolivianos por bolsa.

“A veces nos rematamos llevando  una bolsa que pesa entre 70 y 80 kilos, para llevar un pedazo de pan para nuestros hijos”, cuenta Cristian Cesar Panda y agrega: “El trabajo depende de los camiones que lleguen por toneladas o por bolsas. La bolsa se está pagando a dos pesos con cincuenta y la tonelada a veces llega a cincuenta y sesenta pesos,  es lo máximo que se paga”.

Sobre el pago por bolsa,  Panda aclara que les conviene cobrar en bolivianos, ya que la bolsa cobrada en Bolivia sale dos bolivianos y con el cambio logran  cinco pesos argentinos.

Los ingresos por deshidratación de bagalleros al Hospital e Salvador Mazza son constantes por estar expuestos a temperaturas que oscilan entre 40 y 50 grados.

Cristian también sufrió de deshidratación y vómitos,  por lo que debió ser trasladado al hospital, no pudo trabajar por dos días,  lo que tardó su recuperación.

Cristian César Panda y Cristian Fernández,  ambos guaraníes bagalleros,  narraron la explotación diaria a la que deben someterse pasando bolsas de harina y trigo que pesan entre 70 y 80 kilos en sus espaldas, como las necesidades insatisfechas con las que confrontar diariamente.

Fuente: Copenoa