“Popeye”, el exjefe de sicarios de Pablo Escobar, quedó en libertad | Salta Entre Líneas
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“Popeye”, el exjefe de sicarios de Pablo Escobar, quedó en libertad

“Popeye”, el exjefe de sicarios de Pablo Escobar, quedó en libertad

Bogotá- El colombiano John Jairo Velásquez Vásquez, alias “Popeye”, de 52 años, recuperó anoche la libertad. “Popeye” es el temible exjefe de sicarios del fallecido capo del narcotráfico Pablo Escobar  estuvo preso durante 22 años por cargos relacionados con homicidios, secuestros y “concierto para delinquir”.

Fuertemente custodiado, Velásquez Vásquez abandonó anoche el penal de alta seguridad del municipio de Cómbita, en el departamento de Boyacá, unos 150 kilómetros al noreste de Bogotá, según informó la oficina de prensa del instituto carcelario de Colombia.

Un juez de la capital boyacense había ordenado el viernes último la liberación de quien fue uno de los principales colaboradores de Escobar, antes de cumplir los 26 años que se le impusieron luego de confesar, entre otros crímenes, su participación en el asesinato del candidato presidencial Luis Carlos Galán, quien murió baleado el 18 de agosto de 1989 mientras asistía a un acto de campaña en Soacha, una localidad aledaña a Bogotá.

Velásquez Vásquez, recluido desde el 8 de octubre de 1992, completó tres quintas partes de la pena y tuvo buen comportamiento, lo que según las leyes colombianas le permite beneficiarse de la libertad condicional atada al pago de una fianza de 4.657 dólares y a un período de prueba de excelente conducta. “Popeye” tendrá que reportarse constantemente a las autoridades y no podrá salir del país antes de cumplir toda la pena.

En una entrevista con la revista mexicana Proceso en febrero de 2013, “Popeye” calculó que tenía un 80 por ciento de posibilidades de que lo mataran apenas saliera de la cárcel.

Prontuario 

En el haber de “Popeye” hay registrados unos 300 asesinatos por mano propia y la coordinación de otros 3000, según ha reconocido en diferentes entrevistas.

Velásquez nació en Yarumal, un pueblo cercano a Medellín, ciudad a la cual se trasladó años después y donde contactó a hombres cercanos a Escobar.

“Popeye” reconoció haber matado a 300 personas por mano propia y haber coordinado el asesinato de otras 3000.

Tenía 18 años cuando recibió los primeros “contratos'” por parte del cartel de Medellín, según narró en una entrevista con la revista bogotana Bocas.

Corría la década de 1980 cuando Pablo Escobar declaró una guerra sin tregua al Estado y a todos aquellos que amenazaban con extraditar a Estados Unidos a los máximos líderes del narcotráfico. Uno de los políticos que promovió esa política fue Galán.

Por encargo del propio Escobar, a quien dijo haber conocido en 1980, “Popeye” disparó o coordinó las emboscadas contra diferentes líderes colombianos que le resultaban incómodos al jefe del cartel de Medellín, abatido por la policía en 1993. A su paso cayeron caciques políticos, magistrados, periodistas y miembros de la fuerza pública.

Velásquez encabezó el secuestro y posterior asesinato del procurador Carlos Mauro Hoyos en 1988. Ese mismo año tuvo secuestrado una semana al ex presidente Andrés Pastrana (1998-2002), entonces director de un noticiero de televisión. El periodista era hijo del ex presidente Misael Pastrana Borrero (1970-1974), líder natural del conservadurismo colombiano.

“La verdad es que Popeye a mí me pidió perdón, hubo reconciliación y hubo perdón por parte de él; él nos pidió perdón a mí y a mi familia”, declaró Pastrana por teléfono a AP.

A Popeye también se le responsabiliza haber planeado la explosión del vuelo 203 de Avianca en 1989. El cartel de Medellín dio la orden de volarlo porque creía que a bordo viajaba César Gaviria, para entonces candidato presidencial y sucesor de las ideas de Galán.

“Concierto para delinquir”

La figura de “concierto para delinquir”, que es un delito contra la “seguridad pública”, está contemplada en el artículo 340 del Código Penal de Colombia.

Concierto para delinquir. “Cuando varias personas se concierten con el fin de cometer delitos (…). Cuando el concierto sea para cometer delitos de genocidio, desaparición forzada de personas, tortura, desplazamiento forzado, homicidio, terrorismo, tráfico de drogas tóxicas, 239 estupefacientes o sustancias sicotrópicas, secuestro, secuestro extorsivo, extorsión, enriquecimiento ilícito, lavado de activos o testaferrato y conexos, o financiamiento del terrorismo y administración de recursos relacionados con actividades terroristas (…)”.