Otra Forma de morir | Salta Entre Líneas
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Otra Forma de morir

Otra Forma de morir

Al parecer las enfermedades vuelven a las personas egoístas y miserables. Lo he comprobado tras escuchar una infinita serie de boludeces autocompasivas y tras ver a muchas personas que quería, enfermarse de puro gusto, sentenciarse a muerte y dar cumplimiento al ritual necesario de inmolación.  Cómo si no hubiera opciones, cómo si la sanidad dependiera únicamente del sistema médico, cómo si la enfermedad fuera cosa sólo de virus y bacterias.

¿Acaso no cabe la posibilidad de que podamos cuidar nuestra salud con algo más que pastillas? ¿No funcionaria quizás una buena copa de vino, una rica cena y una charla amena con amigos? Porque a mí sí me funciona esto. Y estoy tan “enfermo” como cualquiera. Mis análisis también dicen lo que dicen los tuyos. Tus pastillas están hechas de las mismas drogas que las mías. Cuando de verdad me enferme van a atenderme los mismos médicos que a vos, quizá peores. La diferencia es que no convertí mi enfermedad en un monumento omnipresente que rige todos los actos de mi vida, que como un Dios malvado digita mi agenda a su gusto y decide por sobre mi voluntad. Y simplemente porque así lo decidí yo. Y punto.

No creo sencillamente que el VIH sea un invento de nadie para destruirme a mí, ni a nadie. Se trata de un virus que siempre existió pero que la ciencia apenas está descubriendo y que nosotros aún no podemos comprender porque seguimos encerrados en la soberbia idea de que nuestra vida es lo único que importa y que por lo tanto nuestra muerte tiene consecuencias gravísimas para la humanidad y que la maquinaria infernal del universo no continuara sin nosotros ¿No será mucho? No estaremos dándole demasiado nivel de conspiración global a un simple virus apenas visible y que encima lo único que hace es hacer su vida sin considerar consecuencias ni nada, un pobre virus que sin nuestra ayuda no sería más que materia inanimada…

Y digo nuestra ayuda, porque eso es lo que termina enfermándonos y volviéndonos seres vulnerables, nuestra predisposición a lastimarnos para que luego todos se compadezcan de nuestro dolor.

Claro que no puedo desconocer que toda enfermedad tiene causas físicas e incontrovertibles, pero también hay mucho de la mala onda que le ponemos que nos hace enfermar. Ir a buscar un seguro de sepelio y de vida cuando nos diagnostican VIH es el más clásico cliché, lo escucho siempre, desesperados por saber si van a aceptar o no nuestra solicitud, si al morir no vamos a tener problemas para cobrar el seguro, como si la única causa posible de muerte para una persona con VIH sea el VIH… ¿y si te pisa un colectivo? ¿y si te balean para robarte cinco pesos?¿y si te morís de puro pelotudo nomás?¿Ah? No es porque quiera burlarme, pero llega un momento en que si no te lo tomas con humor sencillamente te mata escuchar tantas boludeces.

Propongo probar con otros métodos. Aparte de las pastillas probemos con otras técnicas. Hagamos una salud más contagiosa. Riámonos más a menudo. Disfrutemos de buena compañía. Salgamos a bailar. Intoxiquémonos con buenas cosas. Hagamos el amor todos los días. Comamos rico y sano. Corramos y también detengámonos. Tirémonos a dormir la siesta. Trabajemos con una linda sonrisa. Compremos ropa que no nos animaríamos a usar. Usemos más emoticones y menos palabras.

Y de última sino funciona, nos podemos morir felices, plenos y habiendo vivido. Porque no hay otra forma de morir, que habiendo estado bien vivos.

 

Marcelo Butierrez

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