Nostalgia Tecno I: Sacoa | Salta Entre Líneas
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Nostalgia Tecno I: Sacoa

Nostalgia Tecno I: Sacoa

Sábado a la mañana en Salta. Tomamos el bondi para ir hasta el centro, y nos fijamos en ese papelito de colores de bordes dentados si el número de boleto es o no capicúa. Llegamos religiosamente al local, previo paso por un kiosco para comprar unos Bazooka y, como si de religión se tratara, pagamos una especie de diezmo a cambio de unas preciadas fichas metálicas y brillantes, nuestro propio sistema monetario. Tarjetas? Que es eso? Dos ranuras de un lado, una ranura del otro, ese era el símbolo de nuestra religión.

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Y adentro nos esperaban los amigos, compañeros de innumerables aventuras. Unas veces fuimos dos soldados solitarios contra todo un ejercito militar, con tanques, helicopteros y submarinos. Otras veces fuimos grandes rivales en una pelea callejera a nivel mundial, organizada por un tipo con gorra vestido de rojo. A veces llegamos hasta a convertir un flipper (o pinball, como se les dice ahora) en un juego de a dos, jugando uno de cada lado. La idea siempre era jugar.

Porque en definitiva de eso se trataba todo, de vivir, compartir y experimentar aventuras. Con una ficha podiamos ser pilotos de F1, con otra podiamos ser parte de la resistencia contra las máquinas de Jhon Connor, con otra podíamos tomar el control de un avión de combate de la segunda guerra mundial. Y Sacoa era nuestro nexo, nuestro puente entre el mundo real y esas aventuras interminables, tan cambiantes como fugaces. Un punto de encuentro de amigos (“nos vemos en Sacoa”) o simplemente una referencia de ubicación (“queda a dos cuadras de sacoa”).

Destino obligado cada vez que ibamos con el colegio a misa a la Catedral, o cuando un acto de la escuela nos permitía salir temprano. Cuando nos hacíamos la yuta de la escuela, del colegio, de inglés, de educación física, o de cualquier otra actividad que nuestros padres nos mandaban a hacer para que no molestaramos en casa, adonde ibamos? Si, a Sacoa.

Y desde ahí, recuerdos a montones. Como las partidas de cuatro al Sunset Raiders, al Tortugas Ninja o al NBA Jam. Como los desafios “de prepo” al Mortal Kombat, o al World Heroes en las maquinas “petisas” del fondo del local. Como agarrarle el gustito a un juego perdido de Squash que casi nadie jugaba, o sacar la multiball en el flipper de Batman. Fuimos testigos de las primeras Fatalities, manejamos una Ferrari con radio, y pusimos algun tema de los Guns en una de las primeras fonolas que tuvo la ciudad. Todos los días era una nueva oportunidad de hacer un récord y poner nuestras iniciales en los rankings.

Luego llegarían las consolas, y toda la diversión se iría trasladando poco a poco a casa y nuestros queridos “vicios” o “fichines” irían dejando su lugar a maquinas de timba que escupen tickets. Pero nunca olvidaremos al Sacoa de la peatonal, nunca olvidaremos al cajero canoso que nos vendía las fichas, nunca olvidaremos al cartel luminoso con miles de luces blancas y rojas, nunca olvidaremos el timbre con el que llamaban al técnico cuando una máquina te “tragaba” la ficha, nunca olvidaremos al amigo que nos ofrecía pasarnos el nivel. Para nosotros la K siempre estará relacionada al Mortal Kombat, y a nada más…

 

 

¿Y vos, que recuerdos tenes de Sacoa? Contanos en los comentarios!