Levín, el perfume de la tortura | Salta Entre Líneas
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Levín, el perfume de la tortura

Levín, el perfume de la tortura

Víctor Cobos, exempleado de La Veloz del Norte, contó como ocurrió su detención en la época del proceso militar y por qué acusa a Marcos Levín de participar de en delitos de lesa humanidad. Lo reconoció por su perfume.

Tras el fallo conocido hace un par de meses por la desaparición del exgobernador Miguel Ragone, Salta podría sentar un precedente al condenar a uno de los empresarios más añejos de nuestra provincia por crímenes de lesa humanidad ocurridos durante la última dictadura.

Se trata del empresario y exdueño de La Veloz del Norte, Marcos Levín, quien está acusado de ser actor intelectual de una serie de torturas y crímenes sufridos por exempleados de esa empresa.

Así lo informó Víctor Cobos, principal impulsor de esa demanda y  quien sufrió en carne propia una serie de torturas por parte de allegados a Levín, en su plan de “hacer desaparecer a los subversivos”.

Según relató Cobos, la noche de los hechos,  llegaba desde Tucumán en un micro larga distancia, pero a la altura de la antigua garita policial, en el Portezuelo, fue interceptado por Levín y dos policías,  quienes ingresaron al coche y le pidieron todos los papeles de la unidad.

En medio de la requisa –agregó-  Levín comenzó a agraviarlo por ser el delegado gremial de la empresa ante UTA, pero él solo respondió con una risa irónica y continuó con su recorrido.

Al otro día, cerca de las 9 de la mañana, se presentó nuevamente en la empresa para tomar posesión del coche, pero antes de comenzar a circular fue sorprendido por dos policías, Figueroa y Bocos, quienes sin dar explicación le informaron que se encontraba detenido.

Esos dos uniformados, especialmente Bocos, se encuentran acusados de ser autores materiales de las torturas, ya que además de ser subjefe de la Comisaría Cuarta, era empleado de seguridad de Levín.

Una vez detenido por los policías, Cobos, fue trasladado al exedificio de la Comisaría 4ª, ubicada en calle Lerma 656, donde, tras permanecer más de doce horas arrestado, fue trasladado a una habitación donde un ruido ensordecedor de motocicleta tapaba los sonidos de las torturas que padeció durante una semana, junto a ocho compañeros más. En ese lugar fue donde  registró el perfume de Levín, indicio con el cual comenzó a investigar qué relación había entre el empresario y la dictadura.

Al día siguiente, Bocos y otros efectivos le entregaron a él y sus compañeros una falsa confesión donde admitían haber robado pertenencias de la empresa, entregando como prueba un maletín, que el mismo Cobos había dejado dentro de la unidad,  pero que contenía elementos de higiene personal.

Sobre el acta recordó que al momento de firmarla fueron llevados encañonados hasta la oficina del juez Tricabelli, quien supervisaba que todo el procedimiento se haga correctamente, caso contrario ordenaba una serie de torturas más.

El fiscal de la causa, Manuel Sivila, justificó  la acusación contra Levín: “Por un lado, el empresario está en la sesión de torturas y la víctima lo reconoce. Y, por otro lado, hay una vinculación materialmente probada entre la estructura represiva y la empresarial: uno de los empleados del empresario era a su vez el subcomisario del lugar a donde se llevaron detenidas a las personas, lo que da muy probada la materialidad.”

El juicio, que comenzará el 24 de este mes, debería contar con la presencia de Levín en tribunales y se extenderá hasta octubre. Durante ese período declararán 25 testigos.

El tribunal está compuesto por Santiago Díaz, Marta Snopek y Gabriel Casas

“Algunos policías continúan con la práctica de la tortura”

Lo expresó Cristina Cobos, presidente de la Comisión contra la Tortura. Aseguró que esa es la manera en la que creen serán respetados y podrán impartir autoridad, sin comprender el daño que se puede llegar a causar.

Sobre lo que ocurrido con su hermano, Cristina contó que para el grupo familiar el período del proceso fue la peor época que te tocó vivir, a la vez que sostuvo que a partir de ese momento su familia se desintegró.

Expresó que su vida fue difícil, ya que de ser una familia normal, de un día al otro pasó a tener un hermano en el exilio, otro preso y otro desaparecido, además de su esposo,  que también había sido secuestrado, por lo que pidió que se haga justicia en la causa que se sigue en contra del empresario Levín.

Fuente: Profesional