La procesión de las brujas en la ciudad de la fe | Salta Entre Líneas
Image Image Image Image Image Image Image Image Image Image
Scroll to top

Top

9 Comments

La procesión de las brujas en la ciudad de la fe

La procesión de las brujas en la ciudad de la fe

Por Pablo Daniel Argañaraz

Licenciado en Psicología

Encerradas en lo domestico, recortados sus rostros por un  velo, encarceladas en alcobas, mutilados sus clítoris  .La mujer o más precisamente la feminidad pareció  encarnar algo del orden de lo horroroso, de lo demoníaco  para el orden milenariamente instituido.  Las representaciones míticas y religiosas  de lo femenino que nos llegan a través  de la historia  ponen a la mujer  del lado de la irracionalidad, la lujuria, el pecado, la crueldad y finalmente la convierte en aquella  irreverente  que condena al mundo  todo  por ceder ante un  deseo prohibido.

El hombre hecho a imagen semejanza de la perfección divina necesitaba a un Otro que encarne toda la imperfección posible. SI el hombre se espejaba en el cielo, será la mujer la portadora de todos los males terrenos: el capricho, el engaño, el erotismo, la maldad, la estupidez. Una inferioridad primero fundamentada en lo divino, después en lo biológico  y luego en lo  cultural, según transcurrieron  las  épocas.

Lilith

Lilith es una figura femenina legendaria de la tradición oral hebrea, ella es considerada la primera mujer de la creación, la primera esposa de Adán. Fue creada del mismo polvo que el  por Javeh, no de su  costilla. Este matrimonio fue turbulento, Lilith no quería  acostarse debajo de Adán para ser copulada  “¿Por qué he de acostarme debajo de ti?  yo también fui hecha con polvo, y por lo tanto soy tu igual”. Adán trató de forzarla, de violarla digamos a secas. Fue cuando Lilith transgrede una prohibición, la de pronunciar el nombre mágico de Dios, lo hace y entonces abandona VOLUNTARIAMENTE el Edén. Cumple su deseo y paga un precio. El precio es volverse maldita, un ser de “inmundicia y sedimento” que por toda la eternidad copulará con el peor de los demonios, para engendrar un ejército de ellos.

Lilith horroriza  (como horroriza  la Medusa, La Sirena, La Harpía y siguen…), porque todas estas mujeres arquetípicas exponen abiertamente lo que debe estar velado , encerrado en lo domestico, maquillado, vuelto  moda o sedado en la dupla  madre-esposa. El Deseo de la Mujer rompe la calma que el Amo necesita para garantizar el andar “normal” del mundo, del mundo fálico. En la clínica  analítica conocemos los efectos devastadores que tiene sobre el neurótico (cuyo paradigma es aquí el obsesivo), su  encuentro con el Deseo del Otro… sexo. Cuando la  esposa se quita la mascara y aparece la puta que goza, cuando la madre se erotiza o agrede a  la familia, y sobre todo cuando reconoce necesitar y disfrutar de esa agresión como parte  como de su realización como ser erótico e independiente.

El neurótico tratará re-pactar cuando su Lilith rompa la perfección de su hogar-edén, de su saber-edén, de su poder-edén. Tratará de reponer el pacto que le garantice que ni su deseo, ni el de su  Mujer (Mujer  individual o en colectivo femenino)  vuelvan a emerger. Solo roles, solo demandas racionales, solo engranajes fabriles, solo kama sutras numerados. El deseo no sirve. El deseo nos mantiene vivos solo a costa de desadaptarnos, es inconveniente para patrones y proletarios, es inconveniente para la fabrica, no produce nada en serie. Es solo singularidad

El Deseo de la Mujer  viene a decirnos que el mundo fálico no le es suficiente, que el saber de las bibliotecas no la contiene, que el sexo no la satisface,  que su orgasmo es un misterio, que su cuerpo NO es propiedad de médicos, ni curas. Y el neurótico buscando la paz que promete el  Amo, tratará de repactar. Borrón y cuenta nueva, cupificar su participación política, empezar de cero olvidando lo ocurrido. Pero que pasara cuando lilith quiera volar definitivamente del edén, cuando   lo impotentice con la ruptura final, cuando no haya  racionalidad, ni retorno?  La impotencia entonces   se  convierte en  hoguera, vejación sexual, tortura, violencia obstétrica, asesinato.

El retorno de las brujas

Esta mujer que vuela del paraíso  deviene  en Bruja  y debe ser cazada por un  mandato social de época. La mujer que no retorna al orden del pacto con el Amo es la concubina  misma del demonio. La bruja asesinada por veredicto, esta que combinaba voracidad sexual con maldad incontenible, era el remedio al Pánico Moral de una época.

Salta, la provincia que  se representa así misma como la que re-pacta anualmente con sus patrones (Nombres del  Amo) su fe en  ellos, a cambio de que lo engranajes funcionen, comienza  a mostrar  síntomas de pánico moral. Para remediar el pánico se inventaron las brujas y sobre todo  para que los panicosos exorcicen  su propio deseo, el cual  desde ahora solo emergerá como voluntad de apoderamiento del otro, para hacerlo objeto de SU sexualidad y de SU agresividad simultáneamente, de allí vendrá  esa  ambivalencia brutal del golpe y la reconciliación  unilateral, del amor tierno hacia el niño al que se le añade la violencia del abuso.

Las brujas que muestran sus tetas, queman Franciscos de papel, grafitean templos y danzan como poseídas alrededor de un  Papa que muere consumido, son estereotipos milenarios que  se dieron los hombres para si mismos, para poder sentir que esas brujas son Otras, tan lejanas, tan infrahumanas, tan demoníacas, tan insensibles que pueden ser objetos de sadismo, sin que haya perturbación moral alguna en el goce que este produce.

Pronto en Salta  esos arquetipos jugaran con las mentes que los crearon, haciéndoles sentir miedo en lugar de potencia. Haciéndoles sentir el efecto siniestro de que te controle aquello que crearon  para controlar, que te aterrorice quien aterrorizaste. Se escenificará en la ciudad este juego liberador y justiciero que consiste en las  brujas que retornaran, como retorna lo reprimido,  para  mostrar la impotencia de sus otrora inquisidores, aunque mas no sea convertidas en espectáculo para horrorizarlos, en las  imágenes  de sus pesadillas. Ya que el discurso que producirá El Encuentro  Nacional de Mujeres les seguirá siendo inentendible, imposible, e insoportable.