Empleados de ex gobernador perciben sus aguinaldos en cuotas | Salta Entre Líneas
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Empleados de ex gobernador perciben sus aguinaldos en cuotas

Empleados de ex gobernador perciben sus aguinaldos en cuotas

 

Juan Carlos Romero, ex gobernador de Salta, tomó una vergonzosa decisión: pagar en muchas cuotas el aguinaldo.

Lo hizo una vez más. Si hay algo que caracteriza a la familia Romero en general, y al propio ex gobernador de Salta en particular, es ostentar sus millones de dólares “sospechados” de haber sido malversados  en sus 12 años de Gobierno (cabe recordar las 7 causas penales que pesan sobre el Senador y, algunas de ellas, sobre a su hijo Juan Esteban) y jugar con el bolsillo de los que menos tienen.

Según una fuente del diario salteño El Tribuno, ya es una costumbre escuchar sobre las quejas salariales en el matutino romerista, que pronto cumplirá 65 años. Paradójicamente, los Romero nunca escatiman en comilonas y descorches para dibujar mimos a sus empleados.

Inclusive, para este nuevo aniversario, los dueños del matutino piensan hacer otra mega fiesta, además lanzar un costoso re diseño de su versión digital, que en definitiva estaría pagado con dinero de sus trabajadores. Claro, siempre es más simple, cuando no se les paga a los empleados, ni a los canillitas. Como le dijeron alguna vez a Hugo Gatti “estos le toman la leche al gato”.

Juan Carlos Romero sumó un nuevo problema al ya mentado tema de la avaricia, que muestran ante cada negociación con los repartidores de diarios, que reciben apenas un 36% del precio de tapa, un 14% menos de lo que deberían. Pero ahora, El Tribuno tampoco quiere pagarles, al menos en tiempo y forma, a sus empleados.

Firmes en su actitud de quitarle al que tiene poco y darle al que tiene más, Sergio Romero se fue a Europa, derrochó dinero en elegantes hoteles, contrató onerosas consultoras españolas, pero decidió pagar el aguinaldo de sus empleados en ¡ocho cuotas! No, no leyó mal, el diario que incita el reclamo del sueldo anual complementario docente, paga el propio en casi una decena de partes.

La cuarta cuota la pagó hace pocos días para evitar una huelga inminente, según relatan fuentes de ese medio.

Mientras Juan Carlos Romero disfruta de su lujosa mansión con tres lagos artificiales, los periodistas que son obligados a ejercer aprietes y mentiras del ex gobernador Romero dejando inscriptos en las notas sus nombres, se van a sus casas con apenas un octavo de sus aguinaldos.

Será por eso que hoy en los juzgados laborales los juicios de, sólo por nombrar algunos de los últimos 60 días, Juan Antonio “Fito” Abarzúa y Karina Vadamar, ex empleados del diario El Tribuno, comienzan a transitar los pasillos judiciales.

La situación es insostenible en el matutino donde las palabras dignidad y huelga empiezan a recorrer los pasillos del edificio de Limache, cada vez con más fuerza y menos miedo.

La situación no es nueva, así mismo trató Juan Romero a los empleados del Estado cuando le tocó dirigir los destinos institucionales de la provincia. Recordemos que los docentes pidieron sueldos dignos y él les dio negocios multimillonarios a sus amigos y una violenta represión a quienes reclamaban por un salario que les permita, al menos, cubrir el costo del boleto de colectivo – que hoy es gratis para estudiantes y jubilados- para ir a su trabajo.

También pasó lo mismo en Tucumán, donde llegó El Tribuno (y sus mañas). Tras un rotundo fracaso, declaró la quiebra, generó protestas de los periodistas tucumanos y hoy docenas de ex empleados esperan cobrar sus juicios, algo tan imposible como ver a Juan Romero caminar por la Ciudad Judicial salteña, o por la peatonal Alberdi sin custodia.

La ventaja que posee en las últimas comparaciones, es que en la Ciudad Judicial las causas en su contra se amontonan en los escritorios de los jueces que él mismo nombró.

La jugada entonces le salió mal y empeoró en estos últimos meses. Ahora, La Gaceta de Tucumán vino a buscar el vuelto de aquel atrevimiento y, quien dice, no esté pensando sumar a su redacción a los maltratados empleados de El Tribuno.

¿Habrá justicia alguna vez para tanta impunidad?romero