“El perverso abuso del poder” | Salta Entre Líneas
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“El perverso abuso del poder”

“El perverso abuso del poder”

Por Daniel Tort

En la provincia de Salta, usted conoce, el país conoce y el mundo conoce – porque son noticias que trascienden internacionalmente – que es el lugar donde, con mucha frecuencia – casi mensualmente, le diría – tenemos que recibir como noticia la muerte de un niño pobre por causas evitables, como la deshidratación, el hambre o la diarrea. Hablamos de patologías asociadas al verano que deberían tener una previsión del sistema de salud.

Siempre son infantes de las comunidades originarias los más vulnerables y vamos contando: ‘otro niño wichi muerto’, y ni siquiera le ponen un nombre los medios masivos de comunicación.

Cuando el Gobernador pensó en ser presidenciable, sabía que una de las aristas vulnerables por donde le pueden entrar a pegar eran estos casos de muerte de infantes de comunidades originarias o criollas, entonces, montó un circo con el doctor Albino: el Ministerio de Primera Infancia, todos anuncios grandilocuentes en los diarios, con letras de molde y con ‘chivos’ pagados a los medios corruptos pegados a la pauta oficial.

Pero los chicos se siguen muriendo. Parece que acá hubo un claro fracaso en la política de estado, suponiendo que los dueños del poder tengan una para esta situación, cosa que yo dudo.

Y de fracaso en fracaso, de rotación en rotación, y de enroque en enroque de funcionarios inútiles para todo servicio, que no han podido solucionar esto y que hace años que vienen diciendo que es una cuestión estructural que tienen que tratar, lo nombraron al ya fracasado exministro de Salud, Roque Mascarello, de nuevo como ministro, lo cual denota una falta de jugadores para los enroques.

Recordemos que cuando asumió Mascarello, también asumió Marinaro Rodó como secretario de salud y, por aquellos días, se contabilizaba la muerte de otro niño wichi. Marinaro Rodó – con una soltura que asusta – dijo las mismas pavadas de siempre y que había 11 niños más en las estadísticas de la provincia que iban a morir por las mismas causas, así como si usted estuviera hablando de perritos.

Marinaro Rodó debe llevar la misma cuenta que nosotros: desde que dijo esto, ya murieron dos. A este ritmo se va a quedar corto.

Para que la desvergüenza sea perfecta, el fracasado ministro Mascarello salió a desmentir que la muerte haya sido por desnutrición, que el peso del niño era tal o cual y que estaba controlado. Y uno se termina preguntando: ¿si todo estaba tan controlado, por qué se murió? Se murió porque Mascarello es un perverso mentiroso. Porque Mascarello es un simulador y un caradura. Por eso se murió.

En favor de esta estructura semántica montada por el gobierno para atajar los penales inatajables, también salió Gladys Pernas – como siempre – a justificar que el peso del bebé está bien, que no se cometió ninguna falla y que están trabajando fuertemente en el tema. Pero la realidad, más allá de las desvergonzadas declaraciones de Mascarello y Pernas, es que los chiquitos se siguen muriendo. Entonces, esas precisiones nos tienen sin cuidado, lo que importa es que los chiquitos no se mueran.

Y para tener una visión más real nada mejor que ver la declaración que hace un actor del lugar, alguien que vive y convive con la extrema miseria, la carencia e insuficiencia de los recursos, como es el doctor Rodolfo Franco, – le diría – un valiente, un médico egresado de la UBA que cambió la comodidad citadina por el Chaco salteño. Él contó que el niño se murió porque en el centro de salud de Hickman no había médico, entonces la mamá optó por ir al puesto sanitario donde estaba él y llegó muerto, luego de 25 km de caminata.

Ese es el “estamos trabajando fuertemente” del Gobernador y la sinvergüenzada de Mascarello, a eso se limitan: a decir sus verdades estúpidas y vacías desde sus cómodos escritorios. En el caso de Mascarello, el enésimo escritorio que le queda cómodo porque no conoce el Chaco salteño, ni le importa.

Como cómplice de este escarnio que nos avergüenza a todos – o a casi todos porque parece que los señores del Gobierno no – la prensa amarilla invisibiliza y solo menciona ‘un niño wichi de aproximadamente un año’, es decir, ni siquiera tienen precisión de la edad del bebé muerto.

Se mueren, en definitiva, porque no hay infraestructura, no hay agua, no hay caminos, no hay Estado, no hay plan de salud, no hay preocupación, no hay humanidad en la gente que gobierna. Se mueren los chiquitos por falta de atención, y me importa un carajo si es por desnutrición, deshidratación o diarrea: se mueren por falta de Estado. Todas las explicaciones que se puedan dar, más allá de la buena intención que pueda tener algún agente sanitario, son explicaciones de políticos: basura, pura verdura.

Y el ejecutivo está más empecinado en otras cosas que venden más, simulan más, disfrazan más y hacen que los amargos momentos por el abandono de la población por un gobierno insensible parezcan más alegres o menos tristes. Por ejemplo, el rally Dakar sirve para tapar todo esto, de ahí nuestro encono con un espectáculo montado por millonarios para la diversión de otros millonarios del mundo. Va a servir para tapar todas estas cosas ahora en enero, para que nos olvidemos, para que los despistados nos despistemos aún más y para que este jolgorio haga olvidar la triste realidad que nos toca vivir.

Y mientras esta realidad se reitera cada 15 o 20 días y la estadística perversa del Ministerio de Salud espera a los 9 próximos niños pobres del Chaco salteño que, según Marinaro Rodó, falta que todavía se mueran, el gobernador Urtubey – haciendo gala de su egocentrismo infinito – se la pasa de charla en charla en Buenos Aires, manifestando a los cuatro vientos que él va a tener que dejar de hacer cosas en Salta si se sanciona la ley de reforma al Impuesto a las Ganancias porque Salta va a recibir 993 millones menos y que, entonces, él, algo va a tener que dejar de hacer, es decir, que no va a tener recursos.

Yo hice una lista de las cosas que puede dejar de hacer el Gobernador ahora que va a tener menos recursos: podría dejar de nombrar ñoquis en el Grand Bourg, podría dejar de beneficiar a los hermanos Aguilar con contratos de consultoría con chequeras libres y viáticos pagados por la provincia, podría dejar de nombrar a Pacho O’Donell como asesor de la provincia porque no se sabe sobre qué podría asesorar un charlatán como este, podría dejar de nombrar a esa docente – quizás – amiga de algún funcionario del Ministerio de Educación que tiene un contrato de asesoría para la provincia pero que vive en La Rioja y cobra 35.000 pesos. Y así podemos nombrar al comité de campaña de Urtubey, a Liliana Mazzone, a todos los que dejaron de ser Ministros o perdieron las elecciones, nombrados todos en la Casa de Salta para la campaña electoral Urtubey 2019 con dinero nuestro.

Tengo otra sugerencia para hacerle al Gobernador: podría acordarse de que está prorrogada le Ley de Emergencia Económica en la provincia y tendría que dar la instrucción de que dejen de autorizar los viajes de vacaciones que los funcionarios realizan con viáticos, normalmente al exterior a hacer congresos de cualquier pavada con tal de que la provincia pague los pasajes. La infaltable señora de Seriani, que este año volvió a reunirse con sus excompañeros de la universidad y lo pagamos nosotros. O Mazzone, que se fue de veedora a EEUU con viáticos pagados por todos nosotros. ¿Hasta cuándo vamos a seguir pagando las vacaciones de funcionarios? Son unos aprovechadores, unos ventajistas y unos insensibles. Forman parte de la perversión del poder.

Tengo otra sugerencia: Kevin Benavides, un señor que maneja bien las motos y tiene muchos atributos, pero sabemos que si algo no le falta es dinero. Sin embargo, para que el señorito siga rompiendo motos, la provincia le paga más de un millón de pesos para que participe en el Dakar. Algo increíble si se tiene en cuenta que hay gente que tiene la insensibilidad de recibir ese dinero cuando los chiquitos en el norte se siguen muriendo.

Otras sugerencias para el Gobernador: podría bajarse del avión de la provincia y dejar de hacerlo un vehículo para su campaña para 2019. Podría dejar de vivir como millonario en Finca las Costas con fondos del estado. Podría dejar de pagar chivos periodísticos para que lo entrevisten. Podría dejar de viajar con cualquier excusa a Buenos Aires para estar con su mujer.

Y, fundamentalmente, podrían él y su esposa dejar de hacer gala de la perversión que tanto molesta. ¿Y sabe porque les digo, a usted Gobernador y a su señora, que son unos perversos? No habían pasado 24 horas de la muerte del niño wichi Cobos, cuando Isabel Macedo cenaba con lujos insostenibles en la absurda mesa de una octogenaria conductora de televisión. No habían pasado 24 horas que había muerto, cuando su señora le mandaba besos en cámara, indiferente a la muerte que rodea la provincia de la cual ella es primera dama, una exhibición obscena de su infinita superficialidad.

Estamos hartos de tanta indiferencia. Estamos hartos – Gobernador – de tantos privilegios, de tantos millones para pocos, mientras los más pobres sufren exclusión, marginalidad y muerte.

En esta catarsis de bronca que nos da ver a la oligarquía salteña derrochando manteca al techo con los fondos de la provincia mientras los niños se siguen muriendo, nos da unas enormes ganas o un anhelo la creencia de que podría ocurrir un milagro para que – ojalá – más temprano que tarde nos organicemos para ir a gritarle en su cara que hemos decidido decirle ‘BASTA’.

Fuente: “La madre que las parió” – FM Noticias 88.1 Mhz