El hombre que filma para ser feliz | Salta Entre Líneas
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El hombre que filma para ser feliz

El hombre que filma para ser feliz

 

Federico Peretti es director de cine y fotógrafo. Realizó dos largometrajes, dos cortos, y cinco series, de las cuales una (“Outro Futebol”) se estrenará en Brasil en mayo. Trabaja de forma independiente, hace todo el proceso productivo: graba, guiona edita. Y sin embargo todavía vive de otra cosa: filma porque ahí encuentra la felicidad.

Corría el 2002. Federico Peretti tenía 22 años, vivía sólo y pagaba $200 por mes por el alquiler de su monoambiente. Estudiaba comunicación y, en medio de la crisis, se ganaba la plata trabajando con su tío en una productora chiquita: al principio ordenaba los cassettes, después empezó a editar videos.

Una tarde sonó el teléfono de la productora. Era Gerardo Rozín. En ese entonces, Rozín producía “Georgina y vos”, un programa que salía por Canal 13 a la tarde. Necesitaban un editor con experiencia. El tío le habló de Federico: “Fede es buenísimo, tiene una experiencia espectacular”. Federico, a su lado, se agarraba la cabeza: apenas sabía conectar la máquina. Pero el tío ni lo miró: “Te conseguí trabajo: empezás la semana que viene”, le dijo ni bien cortó el teléfono.

Peretti llegó al canal a la noche. El trabajo era de turno vespertino, por lo que él estaría sólo y no tendría a quién recurrir si tenía alguna consulta. Por eso Rozín era enfático en su pedido: experiencia.

-Ya sacamos a siete editores -le comentó Rozín-. Ninguno tenía destreza. Ojalá vos nos salvés.

Y se fue. Quedó sólo.

Se sentó frente a la pantalla donde tenía que editar. Televisores, videocaseteras, botones. Federico agarró el teléfono y llamó al tío. Le preguntó cómo conectar todo. Él le indicó. Y Federico puso al aire su primer trabajo.

-Yo sabía contar una historia con imágenes -recuerda Federico-. Editaba una sección que era parecida a “Sorpresa y media”. Entonces había que meterle sentimiento: la mujer enferma caminando al hospital, unas imágenes de la cara, y así.

Al tiempo, Rozín lo felicitó: “¡Al fin tenemos uno que sepa editar!”, celebraba.

Meses después, levantaron el programa. Pero Peretti había descubierto su vocación.

Trece años más tarde, Peretti se transformó en un director de cine independiente. Filmó dos largometrajes, dos cortos, cuatro series para la Televisión Digital Abierta y otra que saldrá en un canal de Brasil en mayo. 

¿Siempre trabajaste de forma independiente?

Sí, más allá del subsidio del INCAA que tuvimos para “El otro fútbol”, laburo de forma independiente. Esa película la hicimos con Fernando Prieto, el productor, desde mi casa. Llamábamos, buscábamos las historias, producíamos. Editábamos en mi MAC. Y “Esos colores que llevás”, el largometraje sobre la bandera de River, también la edité acá: me saco los ojos en esta computadora.

¿Y el sonido?

No escucho una nada, lo hago con dos parlantitos chiquitos y después se los doy a un pibe que me hace el sonido. Pero más independiente, imposible.

Federico no fuma en el living de su casa: su novia está embarazada y no quiere llenar el ambiente de humo. Por eso sale al balcón en ojotas, prende un cigarrillo y asoma la cabeza para charlar. Se rasca la barba crecida. Habla de “El Otro Fútbol”, la película que recorre historias de decenas de equipos del ascenso de todo el país. Cuenta que la produjeron con un subsidio del INCAA. Cuenta que volvieron a la mayoría de los clubes donde filmaron a pasar la película gratis. Cuenta que no ganaron un peso. Y que pusieron plata para realizarla.

En 2006, la hermana le regaló una vieja cámara de fotos de rollo profesional. Así, salió a cubrir partidos de fútbol del ascenso para la revista “Ascenso 2006″. Las fotos eran muy buenas. Pero él prefería fotografiar el color, la gente, las tribunas: le dedicaba tres fotos por rollo. 

Una tarde consiguió acreditación para trabajar en campo de juego del Monumental, el equipo de sus amores.

Hoy continúa haciéndolo: es, probablemente, el fotógrafo más conocido de River.

Con la plata que gana ahí apenas alcanza a cubrir los viáticos de la jornada de trabajo. Hace un mes se le rompió la lente de su cámara. Todavía no pudo cambiarla.

De tanto caminar los pasillos del Monumental, Federico conoció mucha gente. Entre ellos, a quienes hicieron la bandera más larga del mundo: una agrupación riverplatense preparó una bandera de 7800 metros con los colores millonarios y armó una caravana a la que fueron cerca de 100.000 hinchas. Peretti empezó a grabar la preparación, el diseño de la bandera.

-Lo de River salió de casualidad: empecé a registrar cosas en lugares que no entraba nadie. Pero para mí, eh. Era “¿cómo no grabar todo esto?”. Y después vi que de todo eso podía salir una película.

La presentación de “Esos colores que llevás” llenó dos Luna Park. Hizo cerca de cincuenta funciones a beneficio en diferentes filiales riverplatenses. Tampoco ganó un peso.

Hoy, Peretti vive de la dirección de avisos publicitarios. Dice que si se abocara a hacerlo a tiempo completo tendría más plata. Pero menos felicidad. 

-El ambiente de la publicidad es de “caretaje”. Salvo uno de Pepsi, nunca filmé comerciales grandes. Filmé con algunas figuritas, como Ingrid Grudke o Juanita Viale. Pero nunca hago “el de Quilmes”. Para eso tenés que ir a los festivales de publicidad, hablar con los creativos, ir a comer sushi. Hacer lobby. Y eso me da paja.

A Peretti tampoco le interesan los festivales de cine independiente. Una vez, recuerda, cuando lo invitaron a presentar “El Otro Fútbol” en un festival en Chaco, unos conocidos de él lo criticaron por “llevar una película de fútbol”. Después de mirarla, lo felicitaron:

-¡Eso no es fútbol, es un peliculón! ¡Está súper bien hecho!

“Y sí, boludo. Es fútbol. Pero también es cine”, quiso contestarles.

Peretti está tranquilo: sabe que en pocos años hizo mucho. Y sueña con vivir del cine algún día. De comer gracias a lo que realmente disfruta. Mientras, sigue filmando: está trabajando en otro largometraje de su autoría. Que edita cuando tiene tiempo libre. Y que probablemente tampoco le cambie la situación económica. Pero un día, dice, sentará a sus nietos en el living de su casa y les mostrará todo lo que filmó. Ahí estará su felicidad.

 

Fuente: La Garganta Poderosa