El Agua de Tartagal otra gota de la estafa Itiyuro II | Salta Entre Líneas
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El Agua de Tartagal otra gota de la estafa Itiyuro II

El Agua de Tartagal otra gota de la estafa Itiyuro II

Así como ocurrió en otras provincias, la influencia de Duhalde se hizo sentir en Salta para posibilitar negocios millonarios a favor de Gualtieri. La relación en Salta se manejaba a través del “cajero” Gilberto Oviedo, quien aceitó los engranajes para que el “Yabrán de Duhalde” se llevara treinta millones de dólares por presuntas obras realizadas en el dique Itiyuro ll.  Históricamente el departamento San Martín ha tenido problemas con la provisión de agua potable. Esta situación facilitó negociados que se hicieron más visibles durante el menemato.

Corach distribuía generosamente los deseados ATN toda vez que algún operador suyo, o los que designaban Menem y Duhalde, fueran los beneficiados. Así fue que aparece en escena la empresa Salvamar de Carlos Gómez que realiza un dragado, por la colmatación del embalse, embolsando casi diez millones de dólares. Rastreando a Gómez, lo encontramos en las empresas Motomecánica y Conciel (Oviedo-Siegrist).

El Ingeniero José María Cavallieri relató en nuestra emisora que el último administrador de AGAS (disuelta por Juan Romero en 1996), Ingeniero Rodolfo Fiore López, recibió la visita de Carlos Gómez para hacerle un oscuro ofrecimiento con respecto al Itiyuro. Tuvo como respuesta un NO rotundo. Dos horas más tarde, el funcionario recibía la llamada de Carlos Ruckauf, quien le explicaba que para realizar la obra tenía diez millones de dólares para repartir entre todos.  Fiore López, un hombre de conducta intachable, le colgó el teléfono a quien había sido su compañero de secundaria en el Colegio Nacional en Salta.

El 2 de junio de 1995, durante el gobierno de Roberto Augusto Ulloa (PRS) se licita la obra para el dragado a un costo de esos casi diez millones de dólares. Ya en el gobierno de Juan Carlos Romero El trabajo se cobró pero no se realizó y se creó la necesidad de construir un segundo dique, el Itiyuro ll. El ingeniero Rodolfo Fiore López encarga al ingeniero José Ragone -hermano del desaparecido gobernador Miguel Ragone- jefe de proyecto y presupuesto de AGAS, que realice los estudios correspondientes para concretar esta obra, sin escatimar recursos y tratando de evitar las típicas avivadas de algunas empresas con respecto a mayores costos, adicionales y otros excesos.  Así lo hace Ragone y llega a una cifra de casi $28.000.000 (pesos dólares) :  poco más de veinte para la presa y más de siete para el vertedero.

El 7 de noviembre de l996, Romero y Corach firman un acta acuerdo “ante la grave situación hídrica que atraviesa el Departamento San Martín”. Dada la urgencia, obvian el llamado a licitación pública y otorgan la obra a la empresa Salvamar (ligada a Corach), dándole un presupuesto mágico de $ 38.367.000 (pesos dólares) sin contar el vertedero, con lo que el trabajo se incrementaba en 17.000.000 (pesos dólares). La débil oposición política salteña reaccionó con indignación, y logró transitoriamente abortar la estafa.

Posteriormente, aparece en escena la dupla Oviedo- Siegrist que habían recibido la orden de llamar a licitación pública nacional e internacional.  Para entonces, Luis Siegrist, Secretario de Obras Públicas de la Provincia había fabricado un presupuesto de $41.000.000 (pesos dólares). Los millones en ATN volaban como si la presa a construir estuviese ubicada en alguno de los lugares más ricos del planeta. En la licitación participaron  la empresa paraguaya Conempa, Dycasa, Roggio y Gualtieri. El elegido fue el caballo de Duhalde. Salvamar no se presenta debido a su anterior defección, pero como diría Ruckauf  “muchachos hay para todos”.

El ingeniero Ragone sufría un cáncer terminal, de hecho moría dos meses después. Sin embargo, con gran esfuerzo, acompañó al Ingeniero Cavallieri hasta el Itiyuro II para constatar en el lugar que, prácticamente, nada se había hecho y el dinero se había esfumado. Para explicar una de las formas de cómo los funcionarios y Gualtieri iban a concretar el saqueo diremos que la obra se debía ejecutar según la licitación, bajo la modalidad que se conoce como unidad de medida, pero el 8 de febrero de 1999 el contrato se firma por el procedimiento de “ajuste alzado”. Nuestro columnista explica que en el primero de los casos se va certificando a medida que se construye cada ítem, y en el segundo se entrega la obra completa. Pone por ejemplo la construcción de una casa: si la misma tiene 3 baños, se paga a medida que se construye cada uno y así con las habitaciones, etc. Si el trabajo está pactado con ajuste alzado, se entrega la casa y pueden existir diferencias notables.

Imagine el lector con un monto de $41.000.000 (pesos dólares), lo que significa esta diferencia en los procedimientos.

Cuando Cavallieri hace la denuncia, Siegrist aduce canallescamente que la confusión fue de la dactilógrafa que cofeccionó el contrato y, mediante una resolución del mes de mayo de ese año, “rectifica” el error, aunque para entonces Gualtieri ya había cobrado 3 certificados. Quince días después de la firma del contrato, don Américo le propone a Siegrist realizar algunas “pequeñas” modificaciones, como por ejemplo, no hacer el vertedero, no hacer el túnel descargador de fondo, eliminar la torre y el vertedero de toma. Dos días después contesta vía fax el Ministro de la Producción, Gilberto Oviedo, aceptando la insólita propuesta. Seis días más tarde, Gualtieri cobraba su primer certificadito por $83.000.

La ley dice que cuando un contrato por licitación se altera en un 20%, el estado está obligado a convocar a una nueva licitación, pero ya estamos viendo que para Romero la ley es simple letra muerta.

En febrero del año 2000, el diario El Tribuno informa que la obra ya se había realizado en un 40% y que se harían cambios en el proyecto original. Esto motiva una investigación de Cavallieri y logra que dos diputados de la UCR, Farizano y Fernández se interesen y presenten en la Cámara un pedido de informes. Nunca fue contestado.

En junio Farizano como titular del bloque solicita a la Secretaría de Obras Públicas visitar la obra con los ingenieros Cavallieri y Ragone. El mismo es autorizado en agosto, es decir, se sabía con la suficiente antelación de la visita. Cuando llegan se encuentran con una sobredosis de funcionarios del área, pero faltaba la documentación completa de la obra.

En el año 2000 se verifica que Gualtieri había elevado el monto a 40 millones (pesos dólares) pero las modificaciones propuestas lograban que el sujeto construyera un 43% menos del proyecto original. Hasta el 31 de julio del 2000 ya se habían presentado 17 certificados de obra por un monto superior a los 17 millones de pesos dólares. Gualtieri quebró, se llevó la parte del dinero que le correspondía en el reparto, dejó un tendal de proveedores, contratistas y trabajadores a los que nunca les pagó. El periodista Daniel Tognetti filmó y mostró en su programa Punto Doc el dique tapado de barro y los graves problemas que afrontan los pobladores del departamento San Martín y la ciudad de Tartagal por la carencia de agua potable.

En noviembre de 2004 el senador del Partido Renovador de Salta, Raúl García, seguía pidiendo informes sobre las cifras millonarias aplicadas a la obra, sin lograr respuesta alguna.

Nuestro informante también nos hizo llegar documentación de la obra “Recrecimiento de taludes y obras complementarias en diques Moldes I y II, Terminación Dique Moldes II, dragado y limpieza Dique Moldes I”, cuyo presupuesto oficial fue de $ 4.501.659.

Este trabajo lo debía realizar la empresa Sabavisa, también de Gualtieri. Nadie pudo conseguir ninguna documentación ni información sobre la ejecución y el pago de dicha obra.

Fuente: extracto del libro Salta El Nacopoder del Periodista Sergio Poma