Darío Francisco Calpanchay fascina con música de la Puna | Salta Entre Líneas
Image Image Image Image Image Image Image Image Image Image
Scroll to top

Top

No Comments

Darío Francisco Calpanchay fascina con música de la Puna

Darío Francisco Calpanchay fascina con música de la Puna

Por Ramiro Jiménez

San Antonio de los Cobres lo vio nacer, allí creció y aprendió a ejecutar el sikus, instrumento que hoy le permite tomar vuelo. Comenzó a los 8 años, y brilla con luz propia, porque le apasiona la música. Su sueño es tocar con Los Kjarkas.

A 165 kilómetros de Salta se encuentra San Antonio de los Cobres, enclavado en la Puna salteña a más de 4.000 metros de altura. En aquellos lugares “el viento es el compadre de los pueblos”, tal cual describe una vieja canción del entrañable Dúo Salteño. Por aquellas alturas, el sol y el frío del atardecer queman las pieles curtidas de sus habitantes.

San Antonio es conocido mundialmente por ser el destino final a donde llega el famoso “tren del cielo”, el Tren de las Nubes. Con su arribo llegan muchas oportunidades para los habitantes que esperan a turistas con artesanías, chachas (arbusto con el cual se ofrenda a la Madre Tierra) y músicos que aprovechan el acontecimiento para mostrar lo aprendido.

El primero de agosto de cada año se le rinden los cultos pertinentes a la Pachita, para agradecer principalmente y para pedir por un buen año de salud, no solo para las personas, sino también para los animales que poseen.

En medio de toda la parafernalia y la adrenalina de la festividad, se encontraba a un costado, un tanto alejado de la multitud con sus ojos entrecerrados un niño que miraba de tanto en tanto a su alrededor, un niño que realizaba un esfuerzo inmenso para mantener la concentración. Ese niño era Darío Francisco Calpanchay, quien con sus 11 años ejecutaba una de sus canciones favoritas: “Cinco Siglos”, con una cajita roja en el piso y entre sus pies para que allí le den alguna propina.

“Antes de aprender a ejecutar el sikus, vendía piedritas de la buena suerte a todos los turistas que llegaban a la estación”, contó Darío para continuar relatando que esa actividad la realizaba su papá de niño en la estación también.

“El primer sikus que tuve, fue uno de caña que me compraron mis papás, era como de juguete, pero me sirvió para aprender”, sintetiza con su voz de niño.

“Luego aprendí a ejecutarlo gracias a la enseñanza del profesor Sandro Martínez, quien fundó el grupo infantil Pukuna, que significa “soplar”.

Pukuna era quien estaba en escena aquella tarde que Darío se esforzaba en mantener la concentración para no perder la melodía.

En aquel momento el colega Jesús Rodríguez, corresponsal de Clarín en Salta, se acercó para conocer su historia. la que finalmente desencadenaría en la posibilidad que tuvo Calpanchay.

El presente

Luego de conocerse la historia de Darío en uno de los diarios de mayor tirada en Argentina, algunos de sus sueños comenzaron a hacerse realidad. Tener un sikus profesional fue el primero de ellos, como así también ser invitado a compartir escenario con Isella. Pero esos son apenas los primeros porque además desea ser músico y profesor para “enseñar a los niños de San Antonio para que ellos puedan aprender también”, confiesa.

Sus días continúan estando en su tierra natal y continúa admirando y disfrutando cada vez que el tren llega a la estación de su pueblo.

En el programa de María Laura Santillán, David y Goliat, Darío confesó su sueño máximo: compartir escenario y tocar junto a los legendarios músicos de Bolivia Los Kjarkas, por los cuales siente una gran admiración.

El sueño comenzó a gestarse casi sin darse cuenta en una tarde como otras quizás, en donde la oportunidad se presentó de manera oportuna, aunque Calpanchay brille con su propia luz.

Fuente:Salta Tarija