Cintia Fernández: Un caso de encubrimiento y corrupción policial | Salta Entre Líneas
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Cintia Fernández: Un caso de encubrimiento y corrupción policial

Cintia Fernández: Un caso de encubrimiento y corrupción policial

Finalizaron las audiencias de debate por el caso Cintia Fernández y los alegatos están previstos para el próximo jueves. El abogado Pedro García Castiella, representante de la querella, habló sobre el caso y advirtió sobre “la muralla del encubrimiento y la corrupción de sectores de la Policía en ese momento”, evidenciados en la causa, haciendo referencia a otros casos emblemáticos de ese período, entre ellos los de María Cash, las turistas francesas y Luján y Yanina.

“Fueron jornadas realmente maratónicas. Fue muy extenso, agotador, porque hubo muchísima cantidad de testigos, pero muy examinados. Testimoniales que se suponía que podían durar media hora duraron dos horas”, describió el abogado al tiempo que se destacó el “examen exhaustivo de los testigos”. “Yo nunca he visto un juicio donde haya tres personas que vayan a la sala de audiencia pensando que se volvían a la casa y que terminen en Alcaidía por falso testimonio. Tampoco pensé ver dos mujeres con tanto temor por lo que tenían que declarar, y ambas dijeron que se habían sentido amedrentadas por la policía”, subrayó en referencia a los oficiales detenidos por falso testimonio.

Se refrió así a la declaración de dos vecinas del departamento de Cintia Fernández. “Una diciendo que después de haber ido a declarar en la Instrucción le caía permanentemente la Brigada de Investigaciones a lo que ella definía como molestarla, intranquilizarla. Y en el otro caso la testigo de ayer (por el miércoles) que fue para mí la testigo más importante del juicio, que entró muy asustada, había sido muy reticente a ir, y cuando fue dijo que estaba muy atemorizada, que en su momento había pedido una custodia policial y nunca se la otorgaron”, señaló el letrado.

Y amplió: “Cuando la vi con tanto miedo, y a la vez obligándola en el juramento a decir la verdad, le pedí a la presidenta que le haga conocer los derechos del testigo y las posibilidades a las que podía acceder, entre esas garantías que tiene, las de exigir una custodia o seguridad. Entonces, ella dijo que solamente si le aseguraban que iba a tener una custodia ella iba a declarar, porque sino tenía miedo, al punto tal que el Tribunal le aseguró la custodia, porque ella se tuvo que cambiar de domicilio, se tuvo que ir a vivir a otro lado”.

“Lo grave de la declaración de ella- continuó- es que (Mario) Condorí dice y sostiene por todos lados que desde el 11 de abril que no la había vuelto a ver nunca más a Cintia, que nunca más había vuelto por el departamento, y tanto ella como la otra testigo, lo sitúan el día 24 y el día 26 a la noche yendo a Condorí, que es el día previo al deceso de Cintia Fernández, según el día que se tiene que habría fallecido de acuerdo a la data de la muerte. Además, esta mujer agrega que, en ese rango de días, entre el martes y miércoles ese hasta el día en que es encontrado el cuerpo, se había suscitado un comentario de vecinos que había obligado hasta una reunión inclusive porque habían escuchado entre esos días, una de las madrugadas, los gritos de una mujer”.

“Entonces, con esta testimonial, más todos los elementos que hay a la vuelta, está bastante claro qué es lo que ha pasado. También la declaración del ruido de la moto. El mismo hermano de Condorí dijo que era una moto que era de él y que la había preparado, al escape, para que suene”, enfatizó.

En cuanto a los argumentos de la defensa, que afirmaron durante las audiencias que “el asesino de Cintia Fernández fue Silvio Pierini”, aseguró: “Lo de Pierini es un disparate, un manotazo de ahogado de la defensa. Realmente, ese planteo es patético, porque se descubrió una maniobra de que ellos mandaron a un ex policía con carpeta psiquiátrica a hacer una denuncia, y que a través de esa denuncia querer introducirlo como un hecho nuevo. Pero se cae por su propio peso esta versión porque utilizaron a una joven drogadicta de Parque La Vega para que diga que había un tipo que le había dicho que le había robado una tarjeta de crédito a Cintia Fernández y que la invitaba a hacer compras. Ahí ya se acabó la credibilidad del testimonio porque a Cintia Fernández nunca le faltó ninguna tarjeta, ni esa agenda negra que describe esta mujer. La agenda está secuestrada y las tarjetas le fueron devueltas a Ana Fernández. Hablan de una compra en el Híper Libertad, y esa compra es lo último que hizo Cintia Fernández en vida”.

El representante de la querella resaltó que debido a esto la defensa tuvo varios llamados de atención, dijo respetar su derecho a “defender a una persona expuesta a una pena muy gravosa, de articular todos los recursos que pueda”, aunque enfatizó que “hay límites éticos y límites morales”.

Corrupción policial

Frente a este contexto, para el abogado, “más allá de la responsabilidad Condorí, el hecho concreto invita a reflexionar, sobre toda una serie de cuestiones y situaciones”. “Lo que me impresionó después de conocer y haber visto todo lo que es vio en el debate, que no se veía con claridad en la instrucción, pero acá surgió muy claro, es que yo no había dimensionado el tamaño de la muralla del encubrimiento y la corrupción de sectores de la Policía en ese momento, en particular la Brigada de Investigaciones y sectores determinados de la Policía, que manejaron a su antojo esto”, aseveró.

En esta línea, García Castiella remarcó: “Lo grave es que no tuvieron dudas en mandar a la cárcel a un inocente, como fue (Raúl Marcelo) Puca, a quién le plantaron restos de fluido cadavérico en la zapatilla. Cuando lo detienen esa noche lo llevan a la Brigada de Investigaciones, le sacan la zapatilla y no tenía nada, y después aparecen con, aparentemente, restos de sangre, por eso es que estuvo preso 40 días. Esos restos de sangre, después de muchos exámenes y exhaustivos análisis biogenéticos, se dio que eran fluidos cadavéricos, no era sangre. Ellos tenían a su disposición el colchón, las sábanas, todo lo que se secuestró con estos vestigios y, evidentemente, las han plantado ahí”.

Asimismo, hizo referencia a “cosas inexplicables como que estaba la Brigada investigando, la sacan a Jimena Núñez (una de las oficiales detenidas por falso testimonio) de la investigación, le hacen un sumario, y después reemplazan por otro, pero también ex compañero de Condorí”. “Y no solo eso, después se presenta, en el mes de septiembre, cuando ya estaba en libertad Condorí, gente de la División de Trata de Personas pidiéndole al juez ingresar al departamento a investigar. ¿Qué tenían que ir Trata de Personas a investigar en el departamento? Les dan la llave del departamento y van, y eso no consta en las actuaciones tal cual lo dijo este Calixto Mamaní, este investigador que tenía mucha experiencia en homicidios. Querían ir a buscar en una bacha a ver si había vestigios ahí, no sé qué querían buscar ahí. Pero cosas así, sumado a todo lo que hablaron de la autosatisfacción erótica, del suicidio, de investigar a la chica por una cuestión psicológica, querer meterla a Ana Fernández en algún tipo de situación, toda la suciedad que metieron en la causa”, añadió.

Además, insistió en subrayar: “El tamaño de esta muralla de encubrimiento llama a la reflexión en que son los mismos nombres de las mismas personas que intervinieron en muchos otros casos emblemáticos que ocurrieron entre esos años 2.011 y 2.012”, insistió el abogado quien enumeró:

“El caso Cintia Fernández fue el primero, después desaparece María Cash, las turistas francesas, al año exacto lo de Luján y Yanina, y son los mismos. Jimena Núñez fue la que dirigió toda la reconstrucción que se hizo, y el secretario de Seguridad Aldo Saravia (que, además, fue juez y Procurador General de la Provincia). Hay un patrón de conducta y, transversalmente, son los mismos nombres que ocupan todos los casos”.

Siguiendo esta línea, y nuevamente sobre el caso puntual de Cintia, indicó: “Cuando ocurre el hecho, que aparentemente había sido un suicidio, que es la primera impresión, se constituyó toda la plana mayor de la policía en el lugar, no faltó nadie. Jefe de Policía; Segundo Jefe de Policía; jefe de Brigada, (Néstor) Píccolo; Segundo Jefe de Brigada; Director de Seguridad; Jefe de San Remo, Jefe de El Tribuno. Todos, no faltaba ninguno, ¿qué hacían todos ahí? Si uno ve las filmaciones, que se han repetido dos o tres veces durante el juicio, de lo que fue el ingreso de la policía cuando llegan los que tenían que llegar solamente a levantar las muestras y a hacer los exámenes criminalísticos, adentro del departamento parecía el Centro Policial Sargento Suárez de la cantidad de policías que había, fumando, pisando por todos lados, entonces, qué credibilidad puede tener algo de lo que se haya secuestrado ahí”.

“Cuando le secuestran el pantalón de Puca, que decían que tenía una mancha de sangre, no tenían en qué llevarlo y le pidieron prestada a la sueña de casa una bolsa del supermercado para poner ahí el pantalón”, agregó y cuestionó: “¿Cuántos Puca puede haber en Villa Las Rosas?”.

Fuente: Sapo de otro pozo/ FM Noticias 88.1 Mhz.