Canallada urbana, “ataúdes” para todos y todas | Salta Entre Líneas
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Canallada urbana, “ataúdes” para todos y todas

Canallada urbana, “ataúdes” para todos y todas

Por: Daniel Salmoral

El paisaje del parque San Martín ha cambiado.De pronto, se vio inundado por una enorme cantidad de “ataúdes” de cemento que se han colocado a 50 centímetros, uno de otro, provocando el asombro y el rechazo de quienes asoman por el lugar en busca de un espacio agradable.La verdad es que quienes paseaban por el ya abandonado lugar y que estaban acostumbrados a encontrarse con gran cantidad de basura compuesta por botellas de plásticos, envases tetra break, preservativos usados, pañales sucios, restos de comida, pañuelos, servilletas, papeles higiénicos y diarios usados, a los que se suman para completar el paisaje del desastre, jaurías de perros vagabundos y hambrientos además de “vendetutis” de cualquier cosa, desde preservativos hasta bombachas con música, CD y películas truchas, comida sin control bromatológico y lo que a usted se le ocurra que se repartían por todo el predio, ahora se han visto de frente con estos mudos “féretros” grises que, a primera vista, indicarían que se trata de un cementerio a cargo de un sepulturero ordenado pero ocioso, ya que a los “cajones” de muertos los tiene bien acomodados pero sin darles de una vez por toda sepultura, para que sus “ocupantes” descansen en paz.

La verdad es que para quienes nacimos, crecimos y vivimos en esta ciudad, ver que el parque donde dimos nuestros primeros pasos, donde jugamos, donde pescamos en su lago y lo cruzamos cientos de miles de veces, hoy es un lugar nauseabundo y cooptado por “buscas” disfrazados de vendedores “ambulantes” a los que ahora se sumaron estos adefesios de cemento, nos provoca una enorme tristeza pero sobre todo mucha bronca e impotencia al ver como quienes nos gobiernan, no tienen ningún empacho en arrancar pedazos de la historia citadina solamente para favorecer a empresarios fracasados a los que hay que darles unas “obritas” para que vayan tirando porque la están pasado mal económicamente.

Si bien la estética y el gusto sobre los “ataúdes-bancos” queda en el terreno de las subjetividades, no lo es el haberse modificado sustancialmente el ambiente de un lugar caro al sentimiento de los salteños y también de numerosos turistas que vienen a Salta a encontrarse con parte de la historia en una ciudad colonial y no con estos mamarrachos que alteraron sustancialmente el entorno que la ciudad exhibió desde su nacimiento mismo.

De quién fue la idea y quién lo autorizó?, es la pregunta del millón que muchos vecinos formulan a través de los medios de comunicación y las redes sociales que han explotado y reflejado la bronca que genera en cada uno de ellos el atropello y el atentado al buen gusto que se ha cometido.

Qué no hay concejales?, ninguno de ellos sabía que esto se iba a realizar en nuestro más importante paseo público?, Cómo puede ser que unos cuantos tipos hayan cometido esta barbaridad y ninguna autoridad haya hecho respetar el derecho de los vecinos que somos los dueños del parque?, son otras preguntas que hacen a diario los indefensos salteños pero siguen sin respuestas por parte de quienes tienen la obligación de dárselas.

Para colmo, el mismo mal gusto y el mismo atentado al estilo que ha caracterizado a Salta ante el país y el mundo, se ha trasladado a las peatonales y a los balnearios públicos.

Con el argumento, increíble y mendaz por cierto que estas obras se hacen para que los vándalos no los rompan, avanzan con la colocación de “ataúdes” en todos los espacios públicos sin importarle nada más que favorecer al constructor que la “está pasando mal”.

Hasta ahora, no se sabe a ciencia cierta el precio de cada “sarcófago” pero se especula que cada unidad oscila entre $3000 y $11.000, lo que demuestra que a cada vecino, que serán los que terminarán pagando esta espantosa “gauchada” a un amigo, lo están robando de manera descarada y obscena.

En un rápido cálculo, se estima que si la instalación de los “ataúdes” sigue a este ritmo, podrían llegar a más de mil solamente en Capital, pero la idea de los “empresarios y diseñadores” sería llevarlos hasta los más recónditos lugares del interior de la provincia, por lo que si alguien no los frena, los terminarán “enchufando” hasta en la Casa de Salta en Buenos Aires y de cada una de las provincias argentinas.

“Puede ser que por unos pesos sean capaces de bastardear la fantástica historia y el estilo colonial que ha caracterizado a Salta?”, era la inocente pregunta que una docente jubilada le hacía a este periodista mientras observaba desolada la tarea de los obreros que arrancaban los legendarios bancos verdes de hierro y madera, impecables por cierto, y los reemplazaban por los “bodoques”.

Vecinos del parque San Martín se quejaron en todos lados pero nadie ni siquiera les quiso recibir una nota preguntando quien había dado la orden de hacer tamaña herejía.

Los comerciantes ubicados en las peatonales también hicieron lo mismo pero nadie les acercó una respuesta.

Había necesidad de gastar $ 22 millones para arruinar las peatonales?, se preguntan desolados.No se le podría haber dado a esa plata un destino más útil como por ejemplo arreglar los Centros de Salud de los barrios adónde llueve más adentro que afuera, por dar solo una muestra?, se siguen interrogando.

Por supuesto que no. Lo importante es hacer “obras” que beneficien a quienes las ordenan y los pseudo empresarios amigos que las ejecutan.

Un vecino, indignado, decía que hay que buscar la forma de vengarse de los h… d… p… que hicieron esto.

A este hombre mayor que gusta llevar sus nietos al parque a enseñarles a andar en bicicleta, hay que recordarle que dentro de 6 meses, nada más que 6 meses, habrá elecciones y los responsables principales de esta terrible canallada urbana otra vez serán candidatos y necesitarán su voto.Ese será el momento de vengarse.

Recuerde sus nombres, grabe sus caras y nunca más los elija.

Ya le demostraron que usted, vecino, no le importa, y que prefieren ayudar a amigos con problemas de “guita” dándole obras para que hagan desastres como el de estos “cajones de muertos” de cemento.

Al final, sólo queda decir que resulta poco creíble e indignante ver que un funcionario o varios, hayan decidido llevar adelante esta afrenta a los vecinos y que ninguna autoridad, del oficialismo o la oposición, hasta ahora, haya dicho y hecho nada al respecto.