Así se construye un torneo de ATP | Salta Entre Líneas
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Así se construye un torneo de ATP

Construir y poner en marcha un torneo de esa suerte de circo itinerante que es el circuito grande del tenis, no es sencillo. No es sólo cuestión de adquirirle la fecha a la ATP, seleccionar una ciudad y arrojar a los jugadores a una cancha, por llamarlo de una manera popular. Hay distintas maniobras y acciones puntillosas, que van dándole forma al certamen y a su periferia. Hay un detrás de escena; desde seducir a los protagonistas para diagramar el cuadro más atractivo posible, a tomar decisiones vinculadas con la imagen y la venta de ingresos, hasta el alquiler del estadio y la contratación de servicios de seguridad y de limpieza, por citar sólo algunos rubros. Se actúa con antelación, se buscan auspiciantes, se realiza una inversión. En la Copa Claro, cuyo cuadro principal comenzó ayer en el Buenos Aires Lawn Tennis Club, también existe toda una ingeniería detrás de los raquetazos. Por lo pronto, un presupuesto que varía año tras año y que en esta edición, la número 13, es de aproximadamente 2,2 millones de dólares, según confirmó Martín Jaite, el director del evento y también capitán del equipo argentino de Copa Davis. La estrategia que se utiliza en Buenos Aires tiene sus raíces en el Masters 1000 de Miami, donde el puertorriqueño Miguel Nido -actual dueño del torneo que se juega en nuestro país- tenía influencia en la estructura del mismo.

¿Con cuánta anticipación se intenta captar a los potenciales integrantes del cuadro? “Se comienza a hablar varios meses antes, en Roland Garros. Algunos jugadores esperan al sorteo de la Davis para saber qué ciudad o superficie les toca en la primera serie del año. Pero cuando llega el US Open ya se empiezan a cerrar los acuerdos. Hay jugadores que son prácticamente imposibles traerlos por la superficie, ya que eligen jugar en canchas duras. Estaríamos en condiciones económicas de traer a muchos top, pero hay un tema deportivo. Ahora tuvimos una conversación con Nadal, pero prefirió descansar”, contó Jaite. Además del deportivo, son cinco elementos, sobre todo, que los tenistas tienen en cuenta a la hora de elegir dónde actuar, según confiaron desde la organización: el transporte, la hotelería, que las canchas de entrenamientos estén en el mismo club y en buen estado, las pelotas utilizadas y la gastronomía. “Si algo de eso falla, juega en contra. El boca en boca es fundamental”, reconocen. “Lo más complicado es lo que uno no puede controlar. El tiempo y los resultados. La lluvia genera inconvenientes, altera horarios, el público se acerca menos. Después, hay ciertos jugadores que mueven más la taquilla que otros, es la realidad, y si se van temprano, nos afecta”, añade Nido.

 

La imagen es fundamental. Al ser miembro del circuito mayor, el torneo puede utilizar la figura de los jugadores para promoción. “Sería ideal poder hacer una producción distinta, vestirlos, quizás, de gauchos, pero no es posible porque si todos los torneos lo quisieran…”, cuentan. La ATP brinda un servicio, una campaña de publicidad. Habitualmente, durante Indian Wells, que es un certamen grande de los más distendidos, se hacen fotos individuales con fondos neutros y luego se arman las gráficas con monumentos identificativos de cada sitio. El Obelisco, el Puente de la Mujer de Puerto Madero y la Casa Rosada lucen, por ejemplo, en el afiche oficial del certamen de este año. Además, la ATP envía representantes del departamento de comunicación para que ayuden a distribuir las noticias. “Hay todo un tema de marketing al que le prestamos atención, a la cara del torneo”, agrega Jaite.

El concepto de imagen aplicado en nuestro país pretende tener matices del torneo de Miami, como las zonas gastronómicas, de merchandising, el VIP de hospitalidad. A diferencia de los primeros años, existe un reglamento para los stands, para que todo sea uniforme en la tipografía, en los colores, en el diseño. “Antes había muchos colores, íbamos bajando inflables por todos lados. Fue una batalla”, cuentan. “Hoy los stands están limitados a repartir folletería”, expresan. “Originalmente, cuando vinimos a América latina en 1997 veíamos la prostitución del patrocinio, se dejaba que todos pusieran lo que sea. Hoy es distinto. Es importante la presentación”, expuso Nido. Todo va de la mano, también en la venta de entradas; la Copa Claro cuenta con una base de datos de más de 12.000 personas a las que intentan seducir según el perfil. El expendio de tickets se produce por un proveedor de Internet y por boletería, donde no se paga el recargo, pero el 40% se vende por la web. “Todavía no hay una filosofía masiva de comprarlas por la web, como en Europa”, argumentan. Hay una venta de zonas preferenciales que se renuevan año tras año. Son 24 palcos con capacidad para ocho personas cada uno, cuyo valor es de 14.800 dólares al cambio oficial.

Son 300 las personas que trabajan directamente con la organización, aunque se incrementa a 800, según Jaite, si se tiene en cuenta el personal de limpieza, policial y de seguridad privada. Hay jefes de áreas en ambientación, gastronomía, atención a sponsors, prensa, sala de jugadores, servicio VIP, controles y de “soguis”, los jóvenes que están en los ingresos a las tribunas. También están los alcanzapelotas; aquí no existe casting ni entrenamientos cuasi militares; hay una jefa de ball-boys que ya tiene un listado de chicos con experiencia en otros torneos o en la Copa Davis.

Fuente: Canchallena

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